Claves
- El lugar combina tareas de rescate, recuperación y educación ambiental, buscando generar conciencia sobre el cuidado de las especies autóctonas y el impacto que provoca el cautiverio de animales silvestres.
- Según explicó Marcelo Vázquez, referente del parque, cada vez son más frecuentes las entregas voluntarias de animales que permanecían en hogares particulares.
- “La mayoría de los casos son familias con chicos pequeños, que empiezan a entender que esos animales no son mascotas”, señaló.
El lugar combina tareas de rescate, recuperación y educación ambiental, buscando generar conciencia sobre el cuidado de las especies autóctonas y el impacto que provoca el cautiverio de animales silvestres. Según explicó Marcelo Vázquez, referente del parque, cada vez son más frecuentes las entregas voluntarias de animales que permanecían en hogares particulares. “La mayoría de los casos son familias con chicos pequeños, que empiezan a entender que esos animales no son mascotas”, señaló.
Entre las especies que más ingresan al refugio aparecen loros habladores, tortugas terrestres, lechuzas, búhos, monos carayá y distintas aves rapaces. Muchas de ellas llegan con lesiones graves o secuelas irreversibles que les impiden regresar a su hábitat natural. “El loro hablador, conocido como loro paraguayo, sigue siendo el animal más comercializado ilegalmente y está en grave peligro”, advirtió Vázquez, quien además remarcó que esa especie ya prácticamente desapareció de forma silvestre en Entre Ríos.
Uno de los mayores desafíos del trabajo en el parque es determinar qué animales pueden ser liberados. En algunos casos, las lesiones físicas o la impronta humana dificultan completamente el regreso a la naturaleza. “Muchos no saben buscar alimento ni reconocer depredadores porque fueron criados en cautiverio”, explicó. Aquellos ejemplares que no pueden volver a la vida silvestre permanecen en el refugio y forman parte de las actividades educativas que se realizan con escuelas, clubes y contingentes de visitantes.
Desde Parque Pericos consideran que la educación ambiental es una herramienta clave para modificar conductas y combatir el tráfico ilegal de fauna. “Ver las caritas de asombro de los chicos es maravilloso. Ellos después transmiten ese conocimiento en sus casas”, sostuvo Vázquez. Actualmente, el espacio se sostiene principalmente con recursos privados y continúa trabajando para ampliar sus instalaciones y avanzar en la apertura total al público. Fuente: Diario UNO Entre Ríos
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