Claves
- El Gobierno apuesta a que el Congreso avance con la reforma política y, sobre todo, con la eliminación de las PASO.
- La pulseada real pasa ahora por los gobernadores, que pueden inclinar la balanza en el Senado y también negociar recursos en un escenario de ajuste.
- “Nosotros quisiéramos que no haya PASO”, dijo Patricia Bullrich, presidenta de la bancada oficialista, en una entrevista con A24.
El Gobierno apuesta a que el Congreso avance con la reforma política y, sobre todo, con la eliminación de las PASO. La pulseada real pasa ahora por los gobernadores, que pueden inclinar la balanza en el Senado y también negociar recursos en un escenario de ajuste. “Nosotros quisiéramos que no haya PASO”, dijo Patricia Bullrich, presidenta de la bancada oficialista, en una entrevista con A24. A la vez, admitió que el oficialismo explora salidas alternativas: “Estamos buscando una diagonal”.
La iniciativa del Poder Ejecutivo ingresó por el Senado, la cámara donde las provincias tienen peso propio. Allí empezó a ordenarse un mapa político todavía incompleto: algunos mandatarios ya se alinearon con Javier Milei, otros marcaron distancia y varios prefieren esperar. En el medio aparece una zona gris que va desde propuestas propias hasta la indefinición. Con recaudación en baja y cuentas ajustadas, cada conversación con la Casa Rosada también abre la puerta a discutir fondos y obras.
La nómina de apoyos es acotada, pero no menor. Entre los que se mostraron a favor aparece el gobernador de San Juan, Marcelo Orrego. Tras un encuentro con Diego Santilli en una cumbre minera, el mandatario provincial sostuvo: “Si bien yo soy un producto de las PASO, estoy de acuerdo en que los tiempos cambian”. También defendió la necesidad de “cambiar para ser un Estado más eficiente” y consideró “fundamental” avanzar hacia la Boleta Única, tanto a nivel provincial como nacional.
En esa misma columna quedó ubicado Rogelio Frigerio. El gobernador de Entre Ríos mantuvo reuniones con el ministro del Interior y luego habló de la necesidad de discutir cambios en el sistema electoral para “reducir costos” y aliviar la carga de votar en varias instancias. Ya en Paraná, fue más directo: insistió en que el objetivo es bajar el gasto y simplificar el calendario electoral. A la lista se sumó Misiones.
En la provincia, el poder real lo conserva Carlos Rovira, que en un cónclave de Encuentro Misionero confirmó que su espacio acompañará la eliminación de las PASO. El dirigente sostuvo que esas primarias “no deciden nada” y que las internas deben resolverse dentro de cada fuerza. También asoma Chaco. El gobernador Leandro Zdero envió semanas atrás a la Legislatura provincial un proyecto para eliminar ese mecanismo en los comicios locales, en sintonía con su alianza con La Libertad Avanza.
Esa jugada lo deja cerca de respaldar la iniciativa nacional. Desde Corrientes llegó una postura distinta: no un rechazo frontal, sino una propuesta alternativa. El senador Eduardo “Peteco” Vischi impulsa que las PASO dejen de ser obligatorias y que se elimine el financiamiento estatal, en lugar de suprimirlas por completo. Hay gobernadores que hace tiempo cuestionan las primarias y todavía no hablaron sobre el texto enviado por el Ejecutivo.
Son los casos de Martín Llaryora, de Córdoba; Claudio Poggi, de San Luis; y Gustavo Melella, de Tierra del Fuego. Llaryora ya había dicho en X que las PASO “han perdido su razón de ser” y que terminaron funcionando como una elección general anticipada. Poggi, por su parte, había expresado que comparte la derogación del sistema a nivel nacional. Melella también se había pronunciado en la misma línea: sostuvo que las primarias “no tienen mucho sentido” y que hoy es oportuno eliminarlas.
En Salta, Gustavo Sáenz impulsó y logró la cancelación de las primarias en su provincia, un antecedente que lo deja cerca de una postura favorable cuando el tema llegue al Congreso. Del otro lado se ubican varios gobernadores peronistas, además del PRO y el radicalismo santafesino. Entre los que rechazan la eliminación están Axel Kicillof, Gildo Insfrán, Sergio Ziliotto, Ricardo Quintela, Elías Suárez, Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo.
La objeción no es solo política: para el panperonismo, las PASO siguen siendo una herramienta para ordenar una interna que hoy no tiene conducción clara ni reglas de sucesión definidas. “El gobierno nacional está intentando hacerse un traje a medida en materia electoral”, cuestionó Jaldo. Y agregó que eliminar las primarias perjudica a los partidos y también a los ciudadanos, porque limita la participación. Jorge Macri también se pronunció en contra.
El jefe de Gobierno porteño rechazó reducir la discusión al costo fiscal y defendió las PASO como una forma de dirimir candidaturas “de cara a la sociedad”. En la misma línea se expresó Maximiliano Pullaro. El gobernador santafesino sostuvo que las primarias son una herramienta válida para que la sociedad elija candidatos y para ordenar una alternativa política frente al Gobierno nacional y al kirchnerismo. El último grupo lo integran los mandatarios que aún no fijaron posición pública sobre la reforma.
Entre ellos está Alfredo Cornejo, de Mendoza, que hasta ahora mantuvo una mirada favorable a las internas abiertas. También sigue en silencio Ignacio Torres, de Chubut. En su entorno admiten que espera una instancia de negociación con el Ejecutivo antes de definirse entre la disciplina partidaria del PRO y una postura más pragmática para su provincia. Tampoco se conocen definiciones de Carlos Sadir, Rolando Figueroa, Alberto Weretilneck y Claudio Vidal.
En todos los casos, la discusión sigue abierta y el voto final podría depender tanto de la reforma electoral como de la negociación política que la rodea.
Delta