domingo, 21 de junio de 2026
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Entre Rios

Pedro Fernando Gebhart: entre perejil y cilantro

En la jerga penal, el “perejil” suele ser el que cae por una estructura más grande. Pero en el caso de Pedro Fernando Gebhart, la pregunta es más incómoda: ¿estamos ante un perejil menor o ante un …

Publicado Por La CalderaLectura 3 min
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Claves

  • En la jerga penal, el “perejil” suele ser el que cae por una estructura más grande.
  • Pero en el caso de Pedro Fernando Gebhart, la pregunta es más incómoda: ¿estamos ante un perejil menor o ante un cilantro con bastante más peso dentro de la receta?
  • Gebhart no es un desconocido ni un simple empleado que pasaba por ahí.

En la jerga penal, el “perejil” suele ser el que cae por una estructura más grande. Pero en el caso de Pedro Fernando Gebhart, la pregunta es más incómoda: ¿estamos ante un perejil menor o ante un cilantro con bastante más peso dentro de la receta?

La causa de los créditos truchos del programa Jóvenes Emprendedores vuelve a mostrar una escena conocida en Entre Ríos: un escándalo de corrupción que termina encaminado hacia un juicio abreviado, con reconocimiento de responsabilidad, penas menores y la sensación de que el hilo vuelve a cortarse antes de llegar a las responsabilidades políticas superiores. Gebhart no es un desconocido ni un simple empleado que pasaba por ahí.

Es escribano público, fue secretario de Desarrollo Económico y Emprendedor, y aparece señalado en la investigación como una pieza central del mecanismo administrativo que permitió la aprobación de expedientes presuntamente falsificados dentro del programa Jóvenes Emprendedores. Por eso la categoría de “perejil” le queda chica. Un perejil puede ser el que presta el nombre, el que va al banco, el que cobra el cheque, el que firma sin entender demasiado el tamaño del negocio.

Pero Gebhart, por cargo, formación y ubicación institucional, parece ocupar otro lugar. No sería el jefe político del esquema, pero tampoco un actor marginal. Más que perejil, huele a cilantro: sigue siendo condimento, pero con presencia propia. El punto político es otro: mientras se avanza sobre Gebhart y otros funcionarios del área, siguen sobrevolando los nombres de quienes conducían el esquema de poder donde ese programa funcionaba.

Laura Stratta y Juan José Bahillo no pueden ser mencionados apenas como decorado institucional. Durante esos años, el programa se desarrolló dentro de una estructura política concreta, con ministros, secretarios, directores, controles administrativos, bancos, expedientes y beneficiarios utilizados como pantalla. La película ya se vio antes.

En otros escándalos entrerrianos, como el de los subsidios cobrados a nombre de personas fallecidas, también terminaron cayendo los eslabones operativos mientras las responsabilidades políticas quedaron envueltas en una nube de impunidad. Los muertos no podían rendir cuentas ante el Tribunal de Cuentas porque estaban muertos; pero alguien autorizaba, alguien firmaba, alguien pagaba, alguien controlaba y alguien dejaba pasar. Esta semana podría terminar de cerrarse uno de los capítulos más sensibles de la causa.

Pedro Fernando Gebhart y otros imputados ya acordaron con la Fiscalía un juicio abreviado en el que reconocerían su participación en la maniobra investigada a cambio de penas de ejecución condicional e inhabilitación para ejercer cargos públicos. La audiencia de homologación estaba prevista ante el vocal Mauricio Mayer, aunque distintas publicaciones señalaron que el trámite sufrió demoras y cuestionamientos públicos.

Lo cierto es que, si finalmente el acuerdo es aprobado, la discusión volverá a ser la misma: si la causa termina en los ejecutores del sistema o si alguna vez llegará a quienes tenían la conducción política del programa. Con Gebhart pasa algo parecido, aunque con una diferencia: no parece ser un perejil cualquiera.

Su nombre también aparece asociado públicamente a la trama de los dólares del exjuez Hugo Daniel Perotti y el episodio del corralón Ferreyra, otro capítulo oscuro donde dinero en efectivo, operaciones inmobiliarias y poder judicial quedaron mezclados en una historia demasiado rara para pasar inadvertida. Por eso la nota no debería preguntarse solamente si Gebhart cae como perejil. La pregunta más seria es si el abreviado busca cerrar rápido una causa donde el cilantro puede terminar tapando el olor de toda la olla.

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