Claves
- El operativo encubierto fue ejecutado este lunes por la noche en San Benito por la División Robos y Hurtos.
- Los sospechosos cayeron tras guiar a los policías civiles a un pasillo de calle Urquiza.
- Secuestraron un revólver calibre 38 y una pistola calibre 22 con una bala en la recámara lista para disparar.
El operativo encubierto fue ejecutado este lunes por la noche en San Benito por la División Robos y Hurtos. Los sospechosos cayeron tras guiar a los policías civiles a un pasillo de calle Urquiza. Secuestraron un revólver calibre 38 y una pistola calibre 22 con una bala en la recámara lista para disparar.
SAN BENITO / PARANÁ— Una investigación exprés basada en tareas de ciberpatrullaje y agentes encubiertos permitió desarticular un peligroso canal de comercialización ilegal de armamento en el área metropolitana de la capital provincial. Dos hombres mayores de edad terminaron tras las rejas luego de caer en la trampa de los pesquisas, quienes simularon ser compradores interesados a través de una aplicación de mensajería instantánea.
El operativo se desplegó durante la noche de este lunes, alrededor de las 20:00 horas, cuando efectivos de la División Robos y Hurtos de la Policía de Entre Ríos detectaron una publicación sospechosa en un masivo grupo de compraventa de la aplicación WhatsApp, donde se ofrecía de forma abierta un arma de fuego sin ningún tipo de documentación legal.
Con la autorización inmediata de la Unidad Fiscal de turno de Paraná, los funcionarios policiales iniciaron una conversación privada con el oferente de la red social, montando una maniobra de compra simulada. Durante el intercambio de mensajes y fotos, el delincuente reveló que disponía de una segunda arma de fuego para la venta, elevando el interés y la gravedad del procedimiento.
Los investigadores acordaron un precio y pactaron un punto de encuentro para concretar la transacción en el ingreso a la localidad de San Benito, sobre la Ruta Nacional 12. Hasta allí llegaron los policías de civil, quienes tomaron contacto con dos sujetos mayores de edad que se movilizaban a bordo de una motocicleta.
Sin sospechar que trataban con la autoridad policial, los motociclistas hicieron de «guías» y trasladaron a los supuestos compradores unas cuadras hacia el interior de la localidad, deteniendo la marcha sobre la calle Urquiza. En ese lugar, uno de los sospechosos se introdujo en un pasillo peatonal y regresó a los pocos segundos exhibiendo las armas en sus manos para cerrar el negocio.
En ese preciso instante, los efectivos de Robos y Hurtos dieron la voz de alto, redujeron a los dos hombres y aseguraron el perímetro. Tras el conteo y requisa formal, las autoridades judiciales dispusieron el secuestro del siguiente arsenal: Pistola calibre .22: Contenía dos cartuchos (balas) intactos, uno de ellos alojado en el cargador y el restante ya montado en la recámara, listo para efectuar un disparo inmediato.
Revólver calibre .38: Un arma de puño de gran poder de fuego y alta peligrosidad en el mercado negro. En el escenario del arresto trabajó el personal de la División Policía Científica, encargado de realizar los peritajes balísticos y de rastro dactilar correspondientes sobre las unidades de fuego y los proyectiles.
Por orden del fiscal interviniente, ambos delincuentes fueron trasladados de urgencia y quedaron alojados en los calabozos de la Alcaidía de Tribunales, imputados formalmente por el supuesto delito de «Tenencia e intento de comercialización ilegal de arma de fuego».
Delta