Claves
- No se suman solamente los existentes en la ciudad, sino también los que llegan de ciudades vecinas por diferentes motivos y que no son pocos.
- Esto, en sí mismo, no es un problema, pero hay ciertas cosas que llaman la atención y se deben tener en cuenta a fin de obrar para cambiar situaciones de manera positiva.
- Uno de estos problemas es el estacionamiento.
En Chajarí circulan muchísimos vehículos. No se suman solamente los existentes en la ciudad, sino también los que llegan de ciudades vecinas por diferentes motivos y que no son pocos. Esto, en sí mismo, no es un problema, pero hay ciertas cosas que llaman la atención y se deben tener en cuenta a fin de obrar para cambiar situaciones de manera positiva. Uno de estos problemas es el estacionamiento. Es notable, pero cada uno pretende estacionar frente a la puerta del lugar al que concurre, lo que es imposible.
Esa misma persona, en otra ciudad, estacionará en el lugar que pueda, pagará parquímetro o playa de estacionamiento. Aquí no. Incluso, en no pocas ocasiones, se molestan con la gente que trabaja cobrando estacionamiento en algunas calles de la ciudad, aduciendo que “¡vine apenas por un ratito y me cobrás!”. Increíble pero cierto. En lo atinente a estacionamientos, hay otro caso: los estacionamientos en doble mano. ¿Por qué algunos piensan que poniendo las luces de balizas pueden estacionar como quieran?
Saben que no se puede estacionar en doble mano, pero lo hacen igualmente. Otro problema grave son las altas velocidades. No se puede decir que la gente desconozca los límites de velocidad. Cuando se rinde para obtener el carnet de conductor, una pregunta es muy clara: ¿cuál es el límite de velocidad máxima en la ciudad?, y en unas notas que el municipio da previo a los exámenes, está la respuesta: 40 km/h en calles y 60 km/h en avenidas.
De manera que está claro que todos los que tienen carnet de conductor, saben cuál es la velocidad máxima. La pregunta es: ¿por qué hay tantos que no la respetan? Después llegan las quejas por las multas, por los operativos, por los “lomos de burro”, etc., pero sabiendo cuál es la velocidad máxima, hay muchos que la exceden. Un tema más: la prioridad del que circula por la derecha y la que tiene quien circula dentro de una rotonda. Todos lo saben, pero lo “olvidan” en los hechos. ¿Por qué?
Parecería que hay varios que se esmeran por infringir las normas, y piensan que están para que las cumplan los demás. Se pide seguridad en el tránsito, pero no se cumplen las normas de tránsito. ¿Por qué?, ¿cuál es la manera de razonar que tienen tantos que no cumplen las reglas estipuladas?, ¿pensarán que las leyes son para que las cumplan otros? Hay otra pregunta: ¿por qué esa misma persona, en otra ciudad, cumple con las normas y no se queja?
Sin duda, el problema deja de ser un tema de tránsito para ser propio de psicólogos y sociólogos. Mientras tanto, los accidentes son una constante diaria.
Delta


