domingo, 24 de mayo de 2026
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Entre Rios

Primera infancia: asisten a 280 niños y niñas de la ciudad en contextos de alta vulnerabilidad

La vulnerabilidad socioeconómica y las alarmantes deudas en salud y nutrición infantil marcan la urgencia de las políticas de primera infancia en el p...

Publicado Por El Dia OnlineLectura 6 min
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Claves

  • Carencias alimentarias, falta de estimulación temprana y retrasos en el lenguaje son las principales dificultades que observan desde los EMPI donde concurren infancias de hasta 3 años.
  • Ante esto, articulan acciones con mesas intersectoriales para intentar revertir estas problemáticas antes de que las desigualdades se vuelvan crónicas.
  • La vulnerabilidad socioeconómica y las alarmantes deudas en salud y nutrición infantil marcan la urgencia de las políticas de primera infancia en el país.

Carencias alimentarias, falta de estimulación temprana y retrasos en el lenguaje son las principales dificultades que observan desde los EMPI donde concurren infancias de hasta 3 años. Ante esto, articulan acciones con mesas intersectoriales para intentar revertir estas problemáticas antes de que las desigualdades se vuelvan crónicas. La vulnerabilidad socioeconómica y las alarmantes deudas en salud y nutrición infantil marcan la urgencia de las políticas de primera infancia en el país.

En Gualeguaychú, la red de Espacios Municipales de Primera Infancia (EMPI) asiste actualmente a 280 niños de sectores vulnerables, intentando mitigar el impacto de la inestabilidad laboral y la falta de estímulo temprano en los hogares. El trabajo de estos centros, articulados con efectores de salud locales y bajo el programa MUNA de Unicef, refleja la complejidad de intervenir en una etapa clave del desarrollo humano, donde los desafíos estructurales van en aumento.

“Los EMPI son instituciones destinadas al acompañamiento integral de niños y niñas en sus primeros años de vida. Actualmente, funcionan 7 espacios ubicados en barrios vulnerables de la ciudad y 1 en el centro de Gualeguaychú, destinado a los hijos de los empleados municipales. Allí se brinda contención, cuidado, estimulación y acompañamiento a las familias. Asisten niños y niñas de entre 45 días y 3 años, principalmente provenientes de sectores con contexto de alta complejidad social y económica.

En los EMPI se cubren necesidades básicas de cuidado, alimentación, estimulación temprana, socialización y acompañamiento interdisciplinario, contando además con atención fonoaudiológica, nutricional y psicomotriz”, detalló Berta Baldi, responsable de Educación Municipal, sobre el rol que cumplen estos lugares.

Y agregó: “La mayoría de las familias pertenecen a contextos de fragilidad socioeconómica, muchas veces atravesados por situaciones de precarización laboral, desempleo o dificultades económicas que impactan directamente en las posibilidades de acceso a espacios de cuidado y estimulación temprana”.

De allí que las dificultades más frecuentes que se observan en los niños sean en “el acceso a derechos básicos, situaciones de vulnerabilidad social, carencias alimentarias, escasa estimulación temprana, problemáticas vinculares, retrasos en el desarrollo del lenguaje y dificultades emocionales o conductuales asociadas a contextos complejos”.

La gran mayoría de los niños que asisten a los EMPI vienen de hogares que atraviesan inestabilidad laboral, dificultades habitacionales, ausencia de redes de apoyo y realidades sociales diversas: “En este contexto, se convierten en espacios fundamentales donde los niños encuentran contención afectiva, alimentación, rutinas, acompañamiento profesional, juego, estimulación y vínculos seguros que favorecen su desarrollo integral.

Estas carencias se satisfacen a través de talleres destinados a las familias sobre crianza respetuosa, higiene, alimentación saludable y estimulación del lenguaje, fortaleciendo herramientas de cuidado y acompañamiento en el hogar”. Para esto, existe un equipo interdisciplinario compuesto por 56 personas entre docentes, auxiliares, ordenanzas y cocineras, que garantizan el cuidado de las infancias.

También hay fonoaudiólogos, una psicomotoricista, una nutricionista y un profesor de educación física: “El trabajo de estos profesionales implica acompañar el desarrollo integral de cada niño y niña desde una mirada interdisciplinaria favorecido por, el juego y la socialización. También se realizan propuestas pedagógicas y de estimulación, observaciones del desarrollo, acompañamiento a las familias y articulaciones permanentes con distintas instituciones de la comunidad.

Se trabaja de manera conjunta con los CAPS, ANAF, Conin y el Hospital Bicentenario, entre otras instituciones, generando redes de cuidado, seguimiento y protección de derechos para brindar respuestas completas a las necesidades de las infancias y sus familias”, resaltó Baldi.

En la actualidad, a los EMPI asisten alrededor de 280 niños y niñas de entre 45 días y 3 años de edad, distribuidos en diferentes salas según su desarrollo y etapa evolutiva: “Uno de los mayores desafíos es acompañar situaciones cada vez más complejas, garantizando igualdad de oportunidades desde la primera infancia.

También resulta fundamental fortalecer las redes familiares y comunitarias, sostener espacios de escucha y continuar promoviendo el acceso temprano a tratamientos y acompañamientos específicos cuando son necesarios. Estos espacios cumplen un rol fundamental en la ciudad porque garantizan el acceso a cuidados, estimulación y acompañamiento integral durante la primera infancia, etapa clave para el desarrollo.

Además de acompañar a los niños y niñas, fortalecen a las familias y promueven la inclusión, la igualdad de oportunidades y la protección de derechos desde edades tempranas”. Unicef y la importancia del MUNA Unicef presentó su nuevo Programa de Trabajo 2026-2030 en el que expuso que la falta de acceso a controles médicos, la caída de la vacunación y la malnutrición figuran entre los retos de salud más agudos que enfrentan los niños, niñas y adolescentes en el país.

Según el informe, en los sectores más pobres, el 14,7% de menores de cinco años presenta baja talla, y la cobertura de vacunación cayó cerca de 20 puntos entre 2009 y 2020, incrementando el riesgo de enfermedades prevenibles. Además, el 65% de las mujeres embarazadas no completa los controles prenatales recomendados, lo que agrava la vulnerabilidad desde el inicio de la vida.

En una nota realizada por este medio, la responsable de Neonatología del Hospital Centenario María Inés Roldan, confirmó este dato y señaló la importancia de mantener los chequeos durante la gestación para abordar con tiempo cualquier complicación que pudiera llegar a tener el bebé.

En este sentido, Unicef subraya la urgencia de impulsar estrategias intersectoriales para prevenir y abordar la malnutrición, promover la salud mental y consolidar entornos que respalden el desarrollo temprano, especialmente durante los primeros años de vida. Gualeguaychú forma parte del programa MUNA (Municipio Unido por la Niñez y la Adolescencia) de Unicef y desde el año pasado es considerada “Ciudad Educadora” por la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras (AICE).

También es pionera en la creación de la Mesa Local de Primera Infancia, desde 2019 y fortalecida por MUNA, a partir de la cual se realizaron encuentros claves entre personal de Salud, Educación, ANAF (Área de Niñez, Adolescencia y Familia), Desarrollo Humano y organizaciones sociales para definir planes de acción alineados con Unicef. De hecho, un informe del año pasado, resaltó que el 97% de niños de los EMPI mostró un peso normal, un logro que refleja viandas saludables y cuidados integrales.

Unicef proyecta que, dentro de seis años, 1,5 millones de niños salgan de la pobreza y se achiquen las desigualdades territoriales y económicas. La estrategia apunta a fortalecer el financiamiento público en infancia, la planificación y monitoreo de políticas intersectoriales y el robustecimiento de sistemas de protección social y cuidados.