En Barcelona y con sello entrerriano y tucumano, se desarrolla Multidepot, un modelo de negocio disruptivo que ayuda a pymes y emprendedores a resolver en un solo lugar su espacio de trabajo, su almacenamiento y su logística. El paranaense Joel Lifschitz y el tucumano Esteban Assaf están al frente del propuesta que contempla almacén privado, más espacios compartidos de oficina y coworking, más logística integrada, con contratos flexibles desde un mes, todo incluido y acceso 24/7.
“Reconvertimos naves industriales infrautilizadas en hubs ‘todo en uno’. Trabaja, almacena, entrega, crece: todo bajo el mismo techo“, sintetizó Lifschitz, en diálogo con DOS FLORINES.
El proyecto está participando de Smart City Expo 2026 de Barcelona, la vidriera mundial de la innovación urbana. Allí convergen soluciones que parecen futuristas con desarrollos que ya están funcionando en ciudades de todo el mundo. “Es el lugar indicado para llevar nuestro planteo: las pequeñas empresas necesitan infraestructura flexible, donde el almacenamiento y la logística se adapten a sus necesidades, y no al revés“, destacó el paranaense.
Se trata de un grupo de socios y emprendedores con una obsesión: dar soluciones concretas a las pymes que hoy venden online o prestan servicios y necesitan un lugar desde donde operar. En Barcelona se encuentra físicamente Assaf, cofundador y CEO, y desde Paraná trabaja Lifschitz, cofundador y CTO, junto a un grupo de asesores especializados en real estate, logística y ciencia de datos.
El proyecto forma parte del Logistics 4.0 Incubator del Consorci de la Zona Franca de Barcelona y del Catalonia Urban Hub, el programa de smart cities y urban tech de la Generalitat de Catalunya y la Universidad de La Salle – Technova. También participan del programa Ready2Invest del Col·legi d’Economistes de Catalunya.
“El modelo es claro: alquilamos una nave industrial de al menos 2.000 metros cuadrados inicialmente en el Área Metropolitana de Barcelona, la reconvertimos en micro hubs con espacios compartidos y logística integrada, y después la operamos: captación de usuarios, gestión de los espacios y servicios logísticos como el pick & pack”, destacaron.
Consultados por la inversión necesaria, planteó que la reconversión se financia por dos vías: el propietario de la nave o un inversor externo, para lo cual actualmente se encuentra en negociación con ambos perfiles.
Para Lifschitz, el proyecto “demuestra que el talento argentino no solo exporta horas: exporta modelos de negocio viables, capital y tecnología de alto impacto”. “Multidepot tiene socios argentinos en una sociedad española, y la plataforma que gestiona toda la operación se desarrolló íntegramente desde Paraná. El proyecto ya pasó por el Investor Day del Salón Internacional de la Logística (SIL) y por BNEW, y ahora llega al Smart City Expo”, valoró.
Asimismo destacó que “el mercado respondió”. Sobre la mesa cuentan con ofertas para avanzar con la primera nave por dos caminos:
1. Propietarios que suman su nave a la red Multidepot y cobran su renta mensual. Si además aportan el capital de la adaptación, obtienen una renta extra sobre ese capital, más la revalorización de su activo.
2. Inversores que aportan el capital de adaptación y entran como socios en la sociedad operadora. Acá no buscamos solo capital: buscamos smart money, socios que sumen también al modelo que estamos construyendo desde Barcelona para después llevarlo a toda Europa.
“Cuando los dueños de las naves y los inversores golpean la puerta, el modelo deja de ser una idea y se convierte en una plataforma de crecimiento. No cerramos ninguna puerta, pero estamos eligiendo con cuidado a los socios y aliados de para esta primera nave, que es decisivo”, resaltaron.
—¿Qué desafíos tecnológicos plantea el proyecto en un clima de época en el que la IA es transversal a los desarrollos?
—J.L: Una nave con decenas de usuarios y tipos de negocio muy distintos no se gestiona con planillas: se gestiona con información. Construimos una plataforma integral que administra los espacios, las membresías y hasta el cierre legal de cada contrato, con un motor de viabilidad y optimización que define la superficie y el precio adecuados para cada caso, e integración con los principales couriers para resolver la última milla con servicios simples y a medida de cada cliente.
El desafío es pasar de registrar la operación a anticiparla: proyectar la ocupación y las necesidades de los clientes, optimizar precios, priorizar oportunidades y automatizar la atención. Ahí la inteligencia artificial deja de ser una tendencia y se vuelve una ventaja competitiva.
—¿Qué valor tiene lanzar este proyecto en el marco de la Red Federal de Economía del Conocimiento y, en particular, del Polo Tecnológico del Paraná?
—J.L: La idea de Multidepot se materializó gracias a la Red Federal. Nos conocemos desde hace muchos años, cuando presidía el Polo Tecnológico del Paraná y Esteban, el Clúster Tecnológico Tucumán. Fuimos y somos dirigentes de la Red Federal de Economía del Conocimiento. Ese camino compartido nos dio primero una amistad y hoy nos hace socios. La Red no solo conecta empresas: construye confianza, y la confianza es lo que hace posible invertir juntos del otro lado del océano.
Multidepot es un ejemplo de lo que se puede construir desde un ecosistema federal: capacidades reales, competitivas y exportables. No es un logro aislado, es la evidencia de que el interior argentino ya juega en las grandes ligas globales. Este caso muestra un camino replicable para otras empresas y convierte a Barcelona en una puerta de entrada a Europa. Un entrerriano y un tucumano, dos polos, una misma red: así se construye federalismo con escala global.
Delta