Claves
- A Martín Insaurralde lo apodan “El Chacal”, en referencia al mamífero carroñero.
- O mejor dicho, lo apodaban, en la época en que el hombre de los paseos en el yate El Bandido solía mostrar los dientes en las duras negociaciones con sus interlocutores.
- Pero, el peronismo bonaerense es impiadoso con los que caen en desgracia.
A Martín Insaurralde lo apodan “El Chacal”, en referencia al mamífero carroñero. O mejor dicho, lo apodaban, en la época en que el hombre de los paseos en el yate El Bandido solía mostrar los dientes en las duras negociaciones con sus interlocutores. Pero, el peronismo bonaerense es impiadoso con los que caen en desgracia. Y de aquel animal feroz quedó apenas un recuerdo. Sin embargo, en la estructura profunda del espacio de poder territorial, Insaurralde no está afuera.
“Martín aún maneja y ordena”, dice una fuente política que conoce la municipalidad de Lomas de Zamora. “Manejar y ordenar” son dos verbos caros en la militancia justicialista. En los pasillos del oficialismo bonaerense quiere decir que aún conserva autoridad dentro del modelo verticalista del partido. La caída de “El Chacal” empezó cuando se difundieron los videos de la vida de lujo y placeres de quien entonces era el jefe de Gabinete del gobernador Axel Kicillof.
Estuvo en ese cargo desde el 21 de septiembre de 2021 hasta el 30 de septiembre de 2023. Ocupó ese sillón impuesto por la facción del peronismo que aún conduce Cristina Kirchner y que expone su hijo Máximo como número uno de La Cámpora. En ese momento sí que manejaba y ordenaba. Era el verdadero operador del territorio bonaerense.
La segunda caída de Insaurralde se produjo estos días, cuando La Nación difundió los videos que muestran a su exesposa Jesica Cirio en su guardarropas, entre gorras, camisas y millones de dólares. Ahora bien, ¿qué manejaba? Y allí aparece una actividad que siempre genera sospechas: el juego.
Luego, otras llaves regulatorias como el sistema de excepciones para la construcción de torres con más altura de la permitida en Lomas de Zamora y los “permisos” para que La Salada, la principal feria de ropa de la Argentina, funcione con una parte en los márgenes de la ley. El manejo del juego era una actividad que prácticamente todos le reconocían.
A nadie le extrañaba que, salvo durante el período de María Eugenia Vidal en la provincia, apareciera Insaurralde para tratar temas propios de los bingos y los casinos bonaerenses. De hecho, fue él mismo el que golpeó los despachos de la gobernación de Cambiemos en 2019, cuando la derrota del espacio era poco menos que una certeza. El juego en Buenos Aires es una máquina perfecta por la que pasan miles de millones de pesos por día.
Solo para entender, mientras la ciudad de Buenos Aires habilitó alrededor de 7000 máquinas tragamonedas, la provincia de Buenos Aires hizo lo propio con 24.000. Quien maneja ese mundo maneja el poder y el dinero. En los suburbios de la política bonaerense dicen por lo bajo que esa sería al menos parte de la respuesta a los millones del guardarropas que también engrosaron el patrimonio de Cirio.
La regulación del juego esconde gran parte de los secretos del financiamiento de la política y, sobre todo, de los políticos. Para empezar a entender de qué se trata, cada movimiento que se da en las salas de juego necesita la aprobación del regulador. Por caso, cambiar una máquina de lugar, reemplazarla, modificar los juegos, autorizar otros, reformar un lugar, entre muchos otros trámites deben pasar por el mostrador del Instituto Provincial de Lotería y Casinos de la Provincia de Buenos Aires.
Ese era uno de los lugares que el hombre del guardarropas “manejeaba y ordenaba”. El ícono del juego fueron los casinos. Allí estaban las mesas, conocidas como “los paños”. Alrededor del color verde, las ruletas y las fichas daban vuelta los millones. Tal era la desfachatez de la política bonaerense que antes de Vidal había un régimen de vencimiento anual de las licencias. Es decir, una vez al año había que golpear las puertas del regulador para prorrogar la habilitación.
En la práctica, el esquema generó otro problema: los casinos dejaron de invertir ya que todos los años estaban ante la posibilidad de que les retiraran la licencia. Esa fue la causa de la falta de mantenimiento de las salas de juego bonaerenses. Con los años, a este esquema clásico le apareció la competencia de los bingos, un nombre que les quedó por aquel juego de cartones con números.
No quedó ni siquiera uno solo de esos espacios sino que los actuales bingos son lugares donde resuena el ruido de las máquinas tragamonedas. Ese sistema de máquinas tiene una regulación fundacional: deben devolver, escupir en la jerga de los chacales, al menos el 75% de lo que recaudan. Además, pagar impuestos por cada peso que se apuesta.Empezó un negocio que tiene tantos ceros que es difícil mensurar para una persona común, pero no para los políticos que regulan al sector.
Se creó, entonces, una maravillosa cadena de la felicidad en el entorno de las máquinas tragamonedas. Todo este esquema de máquinas tiene el corazón en la Sala Hyperion, un sistema de control y monitoreo online de máquinas tragamonedas utilizado por el Instituto Provincial de Lotería y Casinos de la Provincia de Buenos Aires. Allí se mira cuánto se juega, dónde, cuánto se devuelve y, por supuesto, se liquidan los impuestos que se deben pagar. Es el ADN del mundo del juego bonaerense.
Poner a una persona ahí es tener el manejo del juego. Insaurralde siempre conoció ese pliego de poder. Y allí colocó a sus alfiles, hombres leales que siempre le respondieron. El primero fue Omar Galdurralde, titular del Instituto Provincial de Lotería y Casinos y además presidente de la Asociación de Loterías Estatales Argentinas (ALEA) entre el 2 de marzo de 2020 y el 10 de diciembre de 2023. Las fotos en El Bandido de Insaurralde generaron una detonación en el esquema de poder del entonces jefe de Gabinete.
Con él se fue Galdurralde y en su reemplazo llegó Gonzalo Atanasof, un político cercano a Julio Alak, actual intendente de La Plata. Los vínculos con el dueño del guardarropas millonario se aceitaron desde entonces. Ahora bien, ¿es factible que haya máquinas tragamonedas que no estén conectadas a la Sala Hyperion y que, por consiguiente, no tributen ni tampoco tengan ningún control sobre lo que recaudan y pagan? La respuesta de quienes conocen ese negocio es que sí.
Aunque claro, son muy pocos los que lo pueden confirmar. Para eso hay que manejar ese sistema nervioso del juego. Y esa llave la tienen pocos. La historia de Insaurralde y el juego viene desde que el político hizo sus primeros palotes en la vida pública. Entre 1998 y 2001 trabajó como secretario de Jorge Rossi en la Lotería bonaerense. Desde entonces, jamás cortó esa relación. Más bien, la manejó. Cirio jamás estuvo ajena a las relaciones de su exmarido.
La conductora, vedette y millonaria viajaba mensualmente a Entre Ríos, al hotel Termas de Victoria, propiedad del empresario del juego Daniel Mautone. Pasaba por allí, se quedaba algún día alojada y armaba varios posteos para sus redes sociales. Luego, facturaba sus servicios. Era una cita a la que jamás faltaba. También vendía sus contenidos pagos a otras empresas del juego y casinos. Sinergia perfecta con su marido de entonces.
Otro de los hemisferios que era controlado por Insaurralde era el mundo inmobiliario de Lomas de Zamora. Durante sus mandatos hubo una enorme explosión de la construcción en una zona que se conoce como “Las Lomitas”. Esa urbanización creció de la mano de excepciones a los códigos municipales, especialmente en las condiciones de altura. Pueden dar cuenta de ese crecimiento algunas constructoras e inmobiliarias de la zona que, de la mano de la llave regulatoria, fueron protagonistas de ese fenómeno.
Cerca de Insaurralde, además, hubo varios millonarios repentinos. Hay productores de la zona de Entre Ríos que recuerdan algunas compras sospechosas de campos. Por caso, una porción de campo que tiene una capilla dentro, en un camino entoscado que va de Villa Elisa a Santa Anita, en esa provincia. En Bariloche también encontraron rastros de un proyecto para la construcción de un edificio, desde el pozo mismo. Por estas horas, el guardarropas millonario volvió a poner en primer plano a Insaurralde.
Los prolijos dólares trajeron de regreso varias preguntas. Una de ellas es si se trataba de un lobo solitario o de un hombre que se erige como epicentro de un esquema de favores que lubrica la política bonaerense. Nadie ha respondido eso pero la inquietud, que va más allá del peronismo, permite inferir alguna conclusión. Fuente: NA
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