Claves
- En diálogo con Puro Cuento por Radio Plaza, Reynoso aseguró que fue notificado del fin de su contrato el pasado 6 de mayo durante una reunión con la coordinadora departamental de comedores, María de la Paz Campos.
- Según afirmó, no recibió explicaciones formales sobre la medida.
- “No hay una justificación de nada, sólo palabrerío y chumerío de cuarta”, sostuvo el trabajador, quien además aseguró que se negó a firmar el acta de cese porque “no explica absolutamente nada”.
Guillermo Reynoso, trabajador de comedores escolares de la ciudad de Gualeguay, permanece encadenado desde el miércoles frente a la sede de la Dirección Departamental de Escuelas en reclamo por el cese de su suplencia en la Escuela Agrotécnica Juan Bautista Ambrosetti. En diálogo con Puro Cuento por Radio Plaza, Reynoso aseguró que fue notificado del fin de su contrato el pasado 6 de mayo durante una reunión con la coordinadora departamental de comedores, María de la Paz Campos.
Según afirmó, no recibió explicaciones formales sobre la medida. “No hay una justificación de nada, sólo palabrerío y chumerío de cuarta”, sostuvo el trabajador, quien además aseguró que se negó a firmar el acta de cese porque “no explica absolutamente nada”. Reynoso indicó que decidió permanecer encadenado hasta recibir respuestas por parte de las autoridades provinciales y afirmó que, hasta el momento, “nadie” de la Departamental o de la coordinación de comedores se acercó a dialogar con él.
El trabajador rechazó las acusaciones realizadas en su contra por la coordinación departamental, donde se mencionaron supuestos conflictos con docentes, desobediencia y malos tratos. “Son todas mentiras. Que muestren las pruebas”, expresó Reynoso, quien además vinculó su situación laboral a cuestionamientos que realizó sobre el funcionamiento del comedor escolar. En ese sentido, denunció irregularidades en las condiciones de higiene y en la provisión de alimentos.
“Había cucarachas, cagadas de ratón y hasta murciélagos”, afirmó. También sostuvo que los alimentos no alcanzaban para la cantidad de estudiantes que asisten al establecimiento. “Son más de 260 alumnos y pedían 120 galletas. Las partían en cuatro”, relató. El trabajador aseguró además que inició contactos con abogados para avanzar en acciones legales y señaló que recibió apoyo de dirigentes sindicales de ATE, además de vecinos y estudiantes de la escuela donde trabajaba. “Tengo hijos y me quedé sin trabajo.
Es muy triste esta situación”, manifestó. Reynoso apuntó también contra autoridades provinciales y reclamó la presencia de funcionarios para abordar la situación de los comedores escolares. “Que se levanten de la silla y recorran las escuelas. Es una vergüenza cómo están los comedores”, sostuvo.
Por otra parte, desde la coordinación departamental de comedores habían señalado previamente que existían actas y denuncias vinculadas al comportamiento laboral del trabajador, incluyendo supuestos episodios de violencia, malos tratos y conflictos con personal docente y directivo.
Mientras tanto, Reynoso confirmó que continuará con la protesta frente a la Departamental de Escuelas hasta obtener una respuesta oficial sobre su situación laboral: "Quiero recuperar mi lugar de trabajo y que le dén una respuesta a los gurises. Son todos unos mentirosos". Foto: Diario Debate Pregon
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