Claves
- Un recorrido por supermercados locales expone la brecha de precios entre las marcas líderes y las alternativas, en un escenario donde una familia tipo necesita más de $665.000 sólo para no ser indigente.
- Desde la leche hasta el asado, los precios obligan a los vecinos a cambiar su rutina de compras.
- Los datos del Indec y el costo real de una canasta semanal de alimentos armada por Ahora ElDía que ronda los $114.500.
Un recorrido por supermercados locales expone la brecha de precios entre las marcas líderes y las alternativas, en un escenario donde una familia tipo necesita más de $665.000 sólo para no ser indigente. Desde la leche hasta el asado, los precios obligan a los vecinos a cambiar su rutina de compras. Los datos del Indec y el costo real de una canasta semanal de alimentos armada por Ahora ElDía que ronda los $114.500.
La crisis económica tiene muchas aristas, pero siempre se ve esencialmente reflejada en las heladeras y alacenas de los argentinos. Lejos de ser una coyuntura novedosa o pasajera, el ajuste sobre el bolsillo de los trabajadores pasó a ser prácticamente la norma, y esto se traduce en un recorte de los gastos de la economía doméstica, desde los “gustos” o bienes y servicios secundarios hasta lo más elemental: llevar un plato de comida a la mesa.
Según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el consumo en supermercados de Entre Ríos continúa mostrando señales de retroceso: las ventas acumuladas del primer bimestre de 2026 quedaron 26% por debajo de los niveles de 2023 y 5,4% debajo de 2025, incluso después de la desaceleración inflacionaria.
Según expone uno de sus recientes informes, el deterioro del consumo aparece directamente ligado a la pérdida del poder adquisitivo, ya que entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 los trabajadores registrados entrerrianos resignaron capacidad de compra. A fines de esta semana se conocieron los últimos datos económicos del Indec. La inflación de abril fue del 2,6% y acumula un 32,4% en los últimos 12 meses.
La Canasta Básica Alimentaria reveló que una familia tipo de cuatro integrantes (dos adultos y dos niños) necesitó $665.053 para cubrir las necesidades alimentarias elementales para la subsistencia, marcando la línea de indigencia. Esta canasta subió 1,1% en abril, pero acumula un 12,8% en lo que va de 2026.
Ante este escenario, y para ahondar puntualmente en el costo de hacer las compras en Gualeguaychú, Ahora ElDía armó una canasta básica alimentaria propia con alimentos de consumo cotidiano y relevó sus precios en los principales supermercados de Gualeguaychú.
Esta lista de compras, que bien podría representar un consumo cotidiano o semanal (dependiendo de las necesidades y preferencias de cada hogar), contempla: Banana, manzana, naranja, papa, cebolla, tomate por cantidades de 1 kg cada ítem, y zanahoria y lechuga por ½ kilo cada uno; 1 maple de huevos; 3 litros de leche larga vida y 1 litro de yogurt bebible; ½ kilo de queso cremoso; 1 kg de harina; 1 kg de arroz; 1 paquete de fideos (por 500 g); 1 pack familiar de galletitas saladas (por 500 g); 1 paquete chico de galletitas dulces (por 180 g); 1 kg de yerba; 3 latas de atún (por 170 g); 1.5 litros de aceite de girasol; 1 paquete de polenta (por 770 g.); 1 botella de 900 ml de puré de tomate; 1 paquete de lentejas secas (por 400 g); 1 kg de carne vacuna para milanesas (cuadrada o bola de lomo); 1 kg de carne de cerdo (bondiola); 1 agua saborizada de 1.5 litros.
Los rangos de precios relevados responden a la oferta de cada supermercado y la calidad o marca del producto. Se sumaron más ítems a los de la lista para tener referencias y poder establecer comparaciones. En lo que respecta al sector frutería/verdulería, el kilo de banana se sitúa entre los $2.900 y $3.500, el de manzana entre $5.500 y $6.000 y el de naranja entre $1.600 y $1.900 aproximadamente.
La papa y la cebolla rondan los $1.800 el kilo, mientras que el tomate y la zanahoria varían su precio entre los $3.600 y $5.000 y $2.000 y $2.700, respectivamente. La lechuga, en tanto, cuesta entre $3.400 y $4.000. Por otra parte, el brócoli alcanza un valor de alrededor de $8.000 el kilo, y el morrón de $5.000. El zapallo anco o “coreanita” se mantiene dentro de las opciones más accesibles: entre $1.000 y 1.500 por kilo.
El maple de huevos, cuyo consumo creció en los últimos años, pasa de valer un estimado de $5.500 en verdulerías y carnicerías céntricas a entre $6.800 y $7.900 en los supermercados. Asimismo, su venta por docena tiene un valor de entre $3.000 y $4.000. En cuanto a los lácteos, el litro de leche en sachet vale entre $1.800 y alrededor de $2.600. Las cajas o botellas de leche larga vida aumentan su costo de base a un rango de $2.000 a $2.500 y llegan a valer hasta $3.000.
Un litro de yogur bebible, en tanto, cuesta como mínimo $2.700 o $2.800, aunque las primeras marcas elevan su precio a entre $3.500 y $5.000, llegando en algunos casos hasta los $6.000 o $6.700. Opciones más saludables y sin azúcares agregados, como el yogur natural o el yogur griego, cuestan de mínima más de $3.500 el pote de 280 gramos. Las leches vegetales, como la de avena y almendras, pueden conseguirse desde unos $4.700 en adelante.
El queso cremoso, por otro lado, parte de los $9.000 por kilo hasta llegar a los $16.000, pero las marcas más habituales en las góndolas ubican su precio entre los $13.000 y $14.000. En el apartado “Harinas”, encontramos paquetes de fideos (por 500 gramos) que cuestan, salvo excepciones, desde $1.000 en adelante; las opciones de primeras marcas oscilan entre los $1.500 y $2.200, mientras que las más caras superan los $3.000.
Un detalle observado durante el relevamiento es que aumentó ampliamente la oferta de marcas alternativas más económicas, al mismo tiempo que se introdujeron al mercado marcas importadas de Italia con un precio mayor a $5.000 por paquete. Los packs familiares de galletitas saladas por 500 o 600 gramos pueden costar entre $2.400 y $5.000. Un paquete chico de galletitas dulces (de 170 o 180 gramos) cuesta entre $1.300 y $3.000.
Finalmente, la harina como tal tiene un valor por kilo de entre $720 y $2.300, rondando por lo general los $1.300. El kilo de arroz, otro alimento básico, cuesta como mínimo entre $1.000 y $1.500, tiene sus primeras marcas a precios que van desde los $2.500 a los $3.300. El kilo de azúcar, en tanto, está entre $1.150 y $1.500.
En cuanto al aceite, un ítem siempre contemplado en la canasta básica, puede decirse que cuesta desde $6.000 en adelante (por lo general, hasta los $7.000) la botella de 1.5lt de aceite de girasol. El aceite de oliva, en cambio, puede conseguirse en cantidades de 500 ml desde $12.000, aunque por lo general se encuentran marcas más caras, que salen entre $14.000 y $16.000. Un producto infaltable para los hogares argentinos es la yerba mate.
En los supermercados locales, el kilo de las marcas más económicas se consigue a $4.000, mientras que las primeras marcas compiten con precios que se acercan a los $5.000. Un dato llamativo es que, en lo que va del año, las salidas de yerba mate elaborada con destino al mercado interno cayeron un 2,1% respecto al mismo período del año anterior, según el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).
Este indicador es el más cercano al comportamiento del producto en góndola, ya que incluye tanto los envíos a los centros de distribución de las firmas yerbateras como las compras de mayoristas, hipermercados y supermercados. Otros alimentos contemplados fueron la polenta, el atún, el puré de tomate y las legumbres. El paquete de 770 gramos de polenta cuesta unos $2.200, mientras que la lata de atún de 170 gramos vale $1.400 como mínimo, aunque las marcas más conocidas cuestan entre $4.500 y $5.800.
Las legumbres secas (lentejas, porotos y garbanzos) tienen un precio que casi no varía entre marcas: $2.000 los 400 gramos; lo mismo sucede con el puré de tomate y el tomate triturado, cuyas botellas de 900 ml rondan los $1.800 o $2.000. Un producto que cabe añadir para representar las bebidas es el agua saborizada, que vale entre $1.500 y $3.000 la botella de 1.5 litros. Por último, están las carnes.
Las opciones más económicas, dejando de lado los ultraprocesados, son las de pollo congelado: la unidad entera tiene un valor mínimo de alrededor de $3.700 por kilo, mientras que la pata muslo y la suprema parten de los $5.000 y $10.000, respectivamente. Le siguen sus equivalentes no congelados y los cortes de cerdo, como la bondiola, que puede valer alrededor de $14.700, aunque congelada se consigue por unos $9.000.
Los cortes de carne vacuna (a excepción del osobuco, por ejemplo, que ronda los $11.000 el kilo) son casi siempre más caros: la tapa de asado, el roast beef, la cuadrada y la bola de lomo (estas dos últimas comúnmente elegidas para milanesas) cuestan como mínimo alrededor de $17.000 y $18.000, y su precio puede superar los $20.000 en algunos lugares. Por encima de esta cifra está el peceto, la nalga, el vacío y el cuadril. Es ya conocido el desplome histórico que tuvo el consumo de carne en los últimos años.
Lejos de revertirse, esta tendencia se acrecienta: según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) el consumo aparente de carne vacuna en el mercado interno durante el primer trimestre de 2026 cayó un 10% respecto al mismo período del año anterior. A su vez, el precio relativo del animal en pie alcanzó entre diciembre de 2025 y marzo de 2026 el nivel más elevado en quince años.
La suba se trasladó con fuerza a las góndolas ya que el rubro “carnes y derivados” fue el más dinámico dentro del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo: aumentó 6,9% mensual y 55,1% en la comparación anual. El valor final de la lista propuesta, de una compra semanal únicamente de alimentos, en cantidades moderadas y económica (siempre optando por las opciones más baratas), tendría un valor aproximado de $96.000, mientras que la misma canasta que incluye productos de primeras marcas no baja de $133.000.
Entre ambas, el promedio es de $114.500.
Delta