Claves
- Selva Almada vuelve a la ciudad donde nació su vocación literaria.
- La escritora entrerriana Selva Almada volverá a Paraná este miércoles 24 y jueves 25 de junio para encabezar dos actividades en torno a su nueva novela, Una casa sola.
- Para Selva Almada, el regreso a la capital provincial tiene un significado particular, ya que más allá de las presentaciones, la ciudad ocupa un lugar especial en su historia personal y literaria.
Selva Almada vuelve a la ciudad donde nació su vocación literaria. La escritora entrerriana Selva Almada volverá a Paraná este miércoles 24 y jueves 25 de junio para encabezar dos actividades en torno a su nueva novela, Una casa sola.
La autora, nacida en Villa Elisa y una de las voces más reconocidas de la literatura argentina contemporánea, presentará el libro el miércoles a las 20.30 en La Vieja Usina (Gregoria Matorras 861), en el marco del ciclo "Las palabras quedan"; mientras que el jueves, desde las 19, participará del conversatorio "Mesa encendida" en Vaporeso Librería y Café (Nogoyá 324) junto a artistas locales.
La primera actividad será de acceso libre y gratuito y contará con la participación de la escritora y comunicadora paranaense Mariana Bolzán, reciente ganadora del Premio Fray Mocho en novela, con quien Almada dialogará sobre Una casa sola y realizará lecturas del libro.
La segunda jornada tendrá un formato más íntimo y reunirá, además de Bolzán nuevamente, a la artista visual Raquel Minetti, el músico Sebastián Macchi y el cineasta Maximiliano Schonfeld para conversar sobre los paisajes que atraviesan la escritura de la autora. Esta última actividad ya agotó sus cupos. Para Selva Almada, el regreso a la capital provincial tiene un significado particular, ya que más allá de las presentaciones, la ciudad ocupa un lugar especial en su historia personal y literaria.
"Yo viví alrededor de diez años en Paraná, toda mi primera juventud, yendo a la facultad primero de Comunicación Social, después al profesorado de Literatura. Acá es donde empecé a escribir ficción, así que volver siempre es importante y muy estimulante", recordó en un diálogo especial con ANÁLISIS. Esa experiencia convierte cada visita en un reencuentro: "Tengo muchos amigos aquí, muchos recuerdos en la ciudad, mucha vida vivida en la ciudad, así que está bueno volver", expresó.
La escritora sostuvo que regresar con un libro nuevo le agrega un valor distinto a esa experiencia. "Vuelvo a menudo, pero volver con un libro nuevo y eso que sucede en los reencuentros cara a cara, que son tan necesarios, sobre todo en estas épocas de redes sociales y del anonimato también que proponen las redes sociales, me encanta". En ese sentido, remarcó la necesidad de recuperar los encuentros presenciales alrededor de la literatura.
"Recuperar los espacios donde las personas nos podamos encontrar y conversar otra vez mirándonos a la cara, y sobre todo si esa conversación se da alrededor de una novela o de algo que yo escribí, me encanta". Por eso, dijo que espera que "ojalá se acerque mucha gente" y que el diálogo que comenzará junto a Mariana Bolzán –a quien conoce hace tiempo y cuya escritura le gusta mucho– pueda extenderse hacia el público.
Según contó, Una casa sola nació a partir de una imagen muy sencilla: "La novela surge, como en general surgen mis textos, por una pequeña incipiente escena, que en este caso fue una casa que está deshabitada hace muchos años, porque algo ocurrió con la última familia que vivió allí", relató. "Fue pensar cuánto de nosotras queda en los lugares que hemos habitado, cuánta memoria guardan las casas de nuestro paso por ellas".
A partir de allí empieza a imaginar quiénes serían los personajes, qué historias podían surgir de esa casa abandonada y qué vínculos establecerían con ese espacio. El trabajo comenzó hacia fines de 2022, aunque no tuvo un recorrido lineal. "Después tuvo sus pausas, sus paréntesis", señaló. Recién en el verano de 2025 retomó la escritura con varias ideas ya decantadas durante ese tiempo de distancia. La novela atravesó múltiples versiones antes de llegar a las librerías.
La autora de libros como No es un río (2020), Chicas muertas (2014) y El viento que arrasa (2012) contó que escribió una primera versión que luego descartó. "Trabajé un tiempo en una versión que después no me convenció, la dejé de lado y empecé nuevamente la novela; esa fue la última versión, la que finalmente publicamos". Durante ese recorrido tuvo además el acompañamiento de la poeta rosarina Sonia Scarabelli, con quien compartió lecturas y conversaciones sobre el rumbo que iba tomando el relato.
"Fue un proceso muy lindo poder transitarlo con ella", aseguró. Además de referirse a su nueva obra, la autora elisense analizó el momento que atraviesa la literatura entrerriana y destacó el surgimiento de nuevas generaciones de autores y editoriales independientes: "Creo que en los últimos años la literatura entrerriana se ha revitalizado muchísimo, porque hay muchos escritores y escritoras jóvenes".
Como ejemplo mencionó el reciente Premio Fray Mocho obtenido por Mariana Bolzán, el mayor reconocimiento de las letras en Entre Ríos. La escritora también puso en valor el trabajo que realizan distintas editoriales de Entre Ríos. Destacó la tarea de Oyé Ndén, de Gualeguaychú, dedicada a recuperar textos de generaciones anteriores, y mencionó el trabajo de Azogue, Camalote y La Ventana, en Paraná.
A ellas sumó la labor de Eduner, que continúa reeditando obras descatalogadas y promoviendo ensayos vinculados con la producción intelectual de la provincia. "Creo que es un muy buen momento para la literatura de la provincia", afirmó. Respecto del panorama nacional, Almada reconoció que el sector editorial atraviesa un escenario complejo: "Creo que todo está como un poco atravesado por la enorme crisis, no solo económica, sino también social y también discursiva que estamos viviendo en el país".
Señaló además que la circulación de libros y autores siempre representó un desafío en un territorio tan extenso y con una industria integrada mayoritariamente por sellos independientes de pequeña escala, que la mayoría de las veces no cuentan con los recursos necesarios para distribuir sus publicaciones en todo el país. Aun así, destacó el esfuerzo que realizan las editoriales para sostener sus catálogos y ampliar el alcance de sus autores.
También reconoció que el contexto económico afecta directamente el consumo cultural. "Creo que la gente compra menos libros porque cuando no hay plata para las cuestiones básicas, comprar libros es una de las cosas que se recortan". Sin embargo, rechazó que esa realidad implique necesariamente un alejamiento de la lectura. En ese sentido, reivindicó el papel de las bibliotecas populares, las bibliotecas públicas y las librerías de usados como espacios fundamentales para sostener el acceso a los libros.
Recordó incluso, que ella misma comenzó a formar su biblioteca personal recorriendo librerías de usados y ferias. "No poder comprar libros, que entiendo que también las librerías están pasando un momento muy difícil porque la gente compra menos, no es una excusa para dejar de lado la lectura", concluyó. Los libertarios habilitaron que el tema se trate en comisión a partir de la semana que viene.
Ganaron tiempo, ya que el jefe de Gabinete deberá presentarse en el Senado el 2 de julio para dar su informe de gestión en el Senado y contestar preguntas sobre su patrimonio.
Delta