domingo, 7 de junio de 2026
Tu amigo en la noticia
Logo DeltaDelta
En vivo
Volver a portada
Entre Rios

TERRUÑO

(Población o comarca donde se ha nacido)

Publicado Por El HeraldoLectura 5 min
TERRUÑO - imagen de origen
Ver fuente original ↗

Claves

  • Dicho así considero que cabría hacer una disquisición entre ese concepto y el sentimiento generado por el diario vivir en un determinado lugar, o medio ambiente.
  • Muchos inmigrantes que vinieron siendo jóvenes a poblar nuestro país, sin dudas dejaron en su lugar de nacimiento, familia, y también sus muertos, motivo de recordación.
  • Acá formaron sus hogares, tuvieron hijos y realizaron sus vidas plenamente, con libertad y respeto.

(Población o comarca donde se ha nacido) En un programa de televisión escuché una definición sobre cuál es la patria de cada persona, origen o raigambre, adoptada como lugar donde vivir, manifestando que patria, es el lugar donde se nace, y donde se tienen enterrados los seres amados. Dicho así considero que cabría hacer una disquisición entre ese concepto y el sentimiento generado por el diario vivir en un determinado lugar, o medio ambiente.

Muchos inmigrantes que vinieron siendo jóvenes a poblar nuestro país, sin dudas dejaron en su lugar de nacimiento, familia, y también sus muertos, motivo de recordación. Acá formaron sus hogares, tuvieron hijos y realizaron sus vidas plenamente, con libertad y respeto.

Como mis orígenes son netamente campesinos, -mis abuelos inmigrantes se radicaron en la colonia Santa Isabel, conociéndose hoy con el nombre de la estación del ferrocarril que hubo, Pedernal, puedo dar fe del amor que inspiró en mis padres y en mí, la región donde nacimos.

Mi padre fue un enamorado de su entrerrianía, disfrutaba de sus paisajes, de sus cerros de piedra mora, de su tierra fértil en la que igual que mi abuelo, dedicó su vida al laboreo intenso con una entrega total y abnegada, tanto es así que, en más de una de nuestras largas charlas, solía manifestarme que no concebía otra forma de obtener el sustento para la familia que trabajando la tierra.

Recuerdo haberlo visto recorrer su campo, a veces a caballo, a veces a pie, controlando sus labrantíos y hacienda, recogiendo algunas flores silvestres o algún guijarro en el arroyito que surcaba el campo, de formas y colores caprichosos que la naturaleza formó, por lo que a su lado aprendí a amar el campo entrerriano, tan generoso en verdes, arroyos serpenteantes, pájaros de muy diversas especies y una fauna y flora silvestre tan rica y variada.

Hasta nuestra música folclórica está muy relacionada a la zona, pues el ritmo y la alegría de un chamame o una chamarrita están en concordancia al paisaje. En general todo nuestro folclore está estrechamente vinculado al lugar donde se origina, porque al escuchar una baguala norteña nos imaginamos los desérticos y desolados cerros donde habitan personas que a través de sus instrumentos autóctonos manifiestan su sentir.

Mientras iba sentado en el arado doble manejando seis caballos y abriendo surcos, solía canturrear o silbar bajito el chamamé "el carao", seguido por una bandada de pájaros que engullían con avidez las lombrices y gusanos que aparecían al roturar la tierra. Eran tiempos en que a nuestra provincia de Entre Ríos la denominaban "la granja de la republica" No todas las personas tienen la misma sensibilidad o capacidad para captar las variantes del medio ambiente, por lo que citaré una experiencia que viene a cuento.

En cierta oportunidad llegó a nuestra localidad un inspector de cooperativas desde Buenos Aires, y como mi padre era un conspicuo dirigente cooperativista, fue designado para recibirlo, invitándolo al medio día a almorzar a nuestra casa, distante 10 kilómetros del pueblo, haciendo el trayecto en sulky que era nuestro único medio de locomoción.

La sorpresa de mamá fue muy grande pues no tenía preparado un almuerzo acorde a la investidura del visitante, pero de inmediato se puso en movimiento, carneó un pollo - de los mejores- , papas y verduras había de nuestra huerta, y para almorzar hubo un rico estofado, compota con frutas de los árboles del patio, y también ofreció dulce de rosas que sorprendió mucho al inspector, cuyo único comentario fue: "...y bueno, vamos a perfumarnos por dentro..." , pero sin dudas le gustó porque pidió repetir la porción.

Lugo de almorzar y sacrificando la acostumbrada siesta, papá ató nuevamente el sulky e invitó al visitante a recorrer distintos lugares con hermosos paisajes lugareños, brindándose, demostrando atenciones y ofreciendo a la vista lo único con que contábamos y era nuestro orgullo, nuestros lugares, nuestras maravillas que la naturaleza nos brindó, comentándole lo que de distintas formas se divisaba.

Pero al retornar sintió una gran frustración, pues no sólo no recibió ninguna referencia ni reconocimiento sobre el paseo, sino que de lo único que hablaba ese personaje era de lo específico de su actividad y de las molestias que ocasionaba ser inspector de cooperativas, porque debía trasladarse a distintas localidades del país, y no quedarse cómodamente en la gran ciudad a la que estaba acostumbrado, su "terruño".

Esa era su forma de concebir su patria, su lugar de nacimiento y donde transcurrió toda su vida, en la "selva de cemento", habituado a todo lo que una de las más grandes ciudades del mundo ofrece a sus habitantes, sin desdeñar ni desconocer en absoluto la múltiples comodidades y adelantos de todo tipo que generalmente primero se originan allí y luego, a veces, llegan a la campaña.

Pero el libre albedrío de que disponemos generalmente aquellos a los que denominan "del interior", me parece importante y edificante, al no tener los condicionamientos allí existentes, solamente los que en su sabio transcurrir nos impone la naturaleza, y depende de cada uno, según las inquietudes o expectativas que tenga, lograr el desarrollo pleno de la índole que fuera. Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión