Claves
- Sin embargo, la propuesta llega acompañada de una pregunta incómoda: ¿es realmente el modelo entrerriano un ejemplo exitoso para exportar al resto del país?
- Durante años, la provincia destinó recursos públicos a programas de empleo, capacitación, subsidios, créditos y asistencia para jóvenes emprendedores.
- Los anuncios fueron constantes, las fotografías abundaron y los actos oficiales se multiplicaron.
Cuando muchos entrerrianos todavía recuerdan las polémicas que rodearon distintos programas de financiamiento para jóvenes emprendedores durante las gestiones peronistas, Gustavo Bordet decidió dar un paso más: ahora pretende convertir aquella experiencia provincial en un modelo para toda la Argentina.
El ex mandatario presentó un proyecto para crear un Régimen Nacional de Promoción del Empleo Joven, una iniciativa que, según explicó, toma como referencia políticas aplicadas en Entre Ríos durante sus años al frente de la provincia. Sin embargo, la propuesta llega acompañada de una pregunta incómoda: ¿es realmente el modelo entrerriano un ejemplo exitoso para exportar al resto del país?
Durante años, la provincia destinó recursos públicos a programas de empleo, capacitación, subsidios, créditos y asistencia para jóvenes emprendedores. Los anuncios fueron constantes, las fotografías abundaron y los actos oficiales se multiplicaron. Pero con el paso del tiempo comenzaron a aparecer cuestionamientos sobre la transparencia, los controles y los resultados efectivos de muchos de esos programas.
Las críticas apuntaban a la falta de información pública detallada sobre el destino de los fondos, la selección de beneficiarios y la supervivencia real de los emprendimientos financiados. Mientras los funcionarios hablaban de inclusión y oportunidades, miles de jóvenes seguían abandonando la provincia en busca de empleo o quedaban atrapados en la informalidad laboral. Ahora Bordet sostiene que aquella experiencia merece transformarse en política nacional.
La propuesta contempla beneficios para empresas que contraten jóvenes, reducción de cargas patronales, acceso a financiamiento y programas de capacitación. Sobre el papel suena atractivo. Lo que resulta más difícil de explicar es por qué una provincia que durante años no logró resolver los problemas estructurales del empleo juvenil pretende convertirse en ejemplo para el resto del país. La discusión excede incluso al propio proyecto.
Lo que vuelve a quedar bajo la lupa es la gestión de los recursos destinados a la juventud durante los gobiernos peronistas entrerrianos. Muchos de aquellos programas fueron presentados como herramientas transformadoras. Sin embargo, nunca quedó claro cuántos emprendimientos prosperaron realmente, cuántos puestos de trabajo genuinos se consolidaron ni cuál fue el impacto concreto de los millones de pesos invertidos. Por eso la iniciativa nacional genera más interrogantes que certezas.
Antes de exportar modelos, quizás sería oportuno rendir cuentas. Antes de hablar de una experiencia ejemplar, tal vez corresponda explicar qué ocurrió con los programas, créditos y subsidios que durante años fueron exhibidos como la gran apuesta para el futuro de los jóvenes entrerrianos. Porque una cosa es construir un relato político. Y otra muy distinta es demostrar resultados. Web:
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