Claves
- “Estamos observando una desaceleración de los precios, pero también un fuerte deterioro de la demanda.
- Los salarios vienen creciendo por debajo de la inflación y eso impacta directamente en la capacidad de compra de las familias”, señaló.
- Lambruschini advirtió además sobre una diferencia cada vez más marcada entre la evolución de los bienes y los servicios.
Tras la difusión del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de mayo, que se ubicó en el 2,1%, la licenciada en Economía Victoria Lambruschini analizó el escenario económico actual y sostuvo que la desaceleración inflacionaria convive con una marcada pérdida del poder adquisitivo y una creciente dificultad de los hogares para afrontar sus gastos cotidianos.
La especialista consideró que la reducción de la inflación mensual responde, en gran medida, a las políticas de ajuste implementadas por el Gobierno nacional, particularmente al freno de las negociaciones salariales y a la caída del consumo. “Estamos observando una desaceleración de los precios, pero también un fuerte deterioro de la demanda. Los salarios vienen creciendo por debajo de la inflación y eso impacta directamente en la capacidad de compra de las familias”, señaló.
Lambruschini advirtió además sobre una diferencia cada vez más marcada entre la evolución de los bienes y los servicios. Mientras los productos de consumo masivo muestran incrementos más moderados, los servicios esenciales continúan registrando aumentos sostenidos. Entre ellos mencionó los costos de salud, transporte, energía eléctrica y gas, sectores donde las actualizaciones tarifarias siguen presionando sobre el presupuesto familiar.
Según explicó, esta situación obliga a destinar una mayor proporción de los ingresos a cubrir gastos básicos, reduciendo el margen disponible para otras compras y afectando directamente la actividad comercial. “Los comercios y las pequeñas empresas enfrentan una caída de las ventas porque la gente prioriza el pago de servicios indispensables. Eso se observa en distintas ciudades y también en los centros comerciales de Paraná, donde varios negocios han tenido que cerrar por la falta de demanda”, afirmó.
La economista también puso en debate la metodología utilizada para medir la inflación. En declaraciones al programa Debate Abierto, sostuvo que la canasta de consumo que utiliza el INDEC se encuentra desactualizada y no refleja los hábitos de gasto actuales de la población. “Estamos utilizando una referencia construida hace más de dos décadas.
Muchos de los consumos que hoy forman parte de la vida cotidiana no estaban presentes cuando se elaboró esa canasta, por lo que existe una diferencia entre la medición estadística y la percepción que tienen las familias sobre el aumento del costo de vida”, explicó. Más allá de los datos mensuales, Lambruschini remarcó que el principal problema continúa siendo la falta de crecimiento económico sostenido.
En ese sentido, señaló que Argentina arrastra más de una década de estancamiento y que esa situación se traduce en un empobrecimiento progresivo de amplios sectores de la población. La profesional indicó que la situación golpea especialmente a la clase media y a los trabajadores registrados.
Según sus estimaciones, una familia necesita actualmente alrededor de 1,5 millones de pesos mensuales para ubicarse por encima de la línea de pobreza, un ingreso que muchas veces no logra alcanzarse ni siquiera con empleo formal. Respecto de la evolución de los precios durante junio, Lambruschini estimó que la inflación podría ubicarse en torno al 1,8%, siempre que no se produzcan movimientos bruscos en el mercado cambiario.
No obstante, advirtió que persisten factores que dificultan una reducción más pronunciada del índice, especialmente los aumentos pendientes en combustibles y tarifas de servicios públicos. “Esos incrementos terminan impactando sobre toda la estructura de costos de la economía, particularmente en un país con grandes distancias y elevados costos logísticos”, concluyó.
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