Claves
- Es una constante que se viene observando en el ambiente narco: luego de las detenciones y destrucciones a mazazos de los lugares, en breve el negocio reabre con otras personas.
- Poco después pusieron a trabajar albañiles en el lugar para modificar y tomar mayores medidas para obstaculizar futuros procedimientos policiales.
- En horas de la noche de este martes, 21 días después de aquella ocasión, la Policía allanó nuevamente el mismo lugar debido a las pruebas reunidas en la investigación sobre la actividad ilícita que se había retomado.
Apenas tres semanas después del allanamiento a un búnker de venta de drogas ubicado en el corazón del barrio Consejo de Paraná, la Dirección Drogas Peligrosas de la Policía provincial volvió a irrumpir en el mismo domicilio que rápidamente había sido reconstruido, fortificado y monitoreado con 20 cámaras. Es una constante que se viene observando en el ambiente narco: luego de las detenciones y destrucciones a mazazos de los lugares, en breve el negocio reabre con otras personas.
A mediados de mayo había sido el primer allanamiento en el lugar ubicado en calles Pringles y Sudamérica, donde detuvieron a cuatro personas y secuestraron drogas y el sistema de vigilancia y monitoreo que estaba instalado en el lugar. Poco después pusieron a trabajar albañiles en el lugar para modificar y tomar mayores medidas para obstaculizar futuros procedimientos policiales.
En horas de la noche de este martes, 21 días después de aquella ocasión, la Policía allanó nuevamente el mismo lugar debido a las pruebas reunidas en la investigación sobre la actividad ilícita que se había retomado. La medida judicial fue dispuesta por el juez de Garantías Julián Vergara, tras la solicitud presentada por el fiscal Santiago Alfieri. El personal de Drogas Peligrosas, junto a los del Comando de Operaciones Especiales (COE) y del Grupo de Infantería Adiestrada (GIA), irrumpieron en el domicilio.
Los responsables del narcomenudeo habían modificado el acceso principal, por ejemplo, construyeron un ingreso más angosto y colocaron una nueva puerta de chapa reforzada y soldada con rejas, de características similares a otra que había sido secuestrada durante allanamientos anteriores. También había sido reconstruido el sistema de vigilancia.
Esta vez, en total, se secuestraron 20 cámaras de seguridad, de las cuales cinco se encontraban instaladas y operativas, monitoreando los accesos y el entorno del domicilio, mientras que las restantes aún no habían sido colocadas, se informó desde Drogas Peligrosas.
Este dato cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que durante el allanamiento realizado apenas 21 días atrás también habían sido secuestradas todas las cámaras de vigilancia existentes en el inmueble, evidenciando una rápida reposición de estos dispositivos con el objetivo de mantener un control permanente sobre los movimientos en las inmediaciones y alertar sobre posibles intervenciones policiales.
En este nuevo allanamiento se secuestraron 30 envoltorios de cocaína, celulares, tablets, televisores, equipos informáticos, las 20 cámaras de vigilancia, dinero y otros elementos de interés para la causa. Fueron detenidas dos mujeres mayores de edad, quienes quedaron a disposición de la Justicia. En el inmueble también se encontraban dos adolescentes de 17 años, quienes fueron trasladados por personal competente a la División Minoridad.
Desde la Policía se informó que dos integrantes de este mismo grupo familiar ya se encuentran cumpliendo prisión preventiva por causas anteriores de narcomenudeo. Acerca de los dueños detrás del negocio narco en este búnker, fuentes cercanas a la investigación no dudan que el lugar sea del clan Latorre, que tiene numerosas propiedades en la zona y su residencia principal se encuentra a la vuelta del sitio allanado este miércoles a la noche.
Nadie ajeno a esa banda se animaría a instalar un punto de venta de drogas con semejantes instalaciones en las narices de este poderoso clan.
Delta