Claves
- El especialista señaló que este tipo de acero inoxidable no transmite sabores ni olores, resiste la corrosión, soporta altas temperaturas, resulta sencillo de limpiar y ofrece una extensa vida útil.
- Sin embargo, advirtió que el inconveniente aparece cuando el recipiente fue fabricado con materiales reciclados de origen incierto o con aleaciones que solo imitan el aspecto del acero inoxidable.
- Isaack explicó que la única forma de comprobar si un termo libera sustancias potencialmente peligrosas consiste en realizar ensayos de laboratorio conocidos como pruebas de cesión o migración.
El uso de termos falsificados o fabricados con materiales de origen incierto encendió una señal de alerta entre especialistas en bromatología, quienes advirtieron que algunos productos podrían no ser aptos para contener alimentos o bebidas calientes y representar un riesgo para la salud. La preocupación creció a partir del incremento de la oferta de termos importados a muy bajo costo, una situación que, según expertos, también facilitó la llegada de artículos sin controles adecuados o con marcas falsificadas.
En ciudades donde el mate forma parte de la rutina cotidiana, como ocurre en buena parte del país, la calidad del termo dejó de ser solamente una cuestión comercial para transformarse en un aspecto vinculado con la seguridad alimentaria. El profesor Gustavo Isaack, exdecano de la Facultad de Bromatología de la Universidad Nacional de Entre Ríos, explicó a El Día que los termos con interior de acero inoxidable AISI 304 o AISI 316 continúan siendo la mejor alternativa para conservar agua caliente.
"Para conservar agua caliente, mate, café o té, la mejor opción sigue siendo un termo con interior de acero inoxidable AISI 304 o AISI 316, tapa y juntas fabricadas con materiales aptos para contacto con alimentos y aislamiento al vacío entre sus paredes", sostuvo. El especialista señaló que este tipo de acero inoxidable no transmite sabores ni olores, resiste la corrosión, soporta altas temperaturas, resulta sencillo de limpiar y ofrece una extensa vida útil.
Sin embargo, advirtió que el inconveniente aparece cuando el recipiente fue fabricado con materiales reciclados de origen incierto o con aleaciones que solo imitan el aspecto del acero inoxidable. Isaack explicó que la única forma de comprobar si un termo libera sustancias potencialmente peligrosas consiste en realizar ensayos de laboratorio conocidos como pruebas de cesión o migración.
"Se trata de estudios que buscan detectar la presencia de metales pesados como cromo, níquel, hierro, plomo o cadmio, además de compuestos orgánicos provenientes de pinturas, adhesivos o plásticos", detalló. El especialista aclaró que utilizar un termo de mala calidad no implica necesariamente una intoxicación inmediata, aunque sí incrementa la posibilidad de exposición a metales y otras sustancias no deseadas.
“Si el interior no es realmente acero inoxidable apto para alimentos, podría liberar hierro, cromo o níquel en cantidades superiores a las esperadas. En casos excepcionales pueden aparecer plomo o cadmio, asociados a soldaduras, recubrimientos o aleaciones inadecuadas”, explicó al dar cuenta de uno de los principales riesgos de la contaminación por metales.
La posibilidad de migración de estas sustancias se incrementa cuando el recipiente permanece durante varias horas en contacto con agua cercana a los 100 grados centígrados, una práctica habitual entre los consumidores de mate. Además, los materiales deficientes pueden sufrir procesos de corrosión acelerada, desarrollar pequeñas picaduras en su superficie interna o generar grietas microscópicas donde se acumulen residuos y microorganismos.
Entre los primeros indicios de que un termo podría presentar problemas, Isaack mencionó los cambios en el sabor o el olor de las bebidas. "El gusto metálico, los olores extraños o cambios en el sabor del agua, el café o el mate son indicios frecuentes de que el material utilizado no es adecuado", explicó. El especialista agregó que no solo el cuerpo del termo puede representar un riesgo, sino también las tapas, juntas, adhesivos y componentes plásticos si no fueron diseñados para soportar altas temperaturas.
Por ese motivo, recomendó optar por productos que indiquen expresamente que sus componentes son aptos para contacto con alimentos y, preferentemente, libres de BPA. Isaack indicó que para un consumidor resulta prácticamente imposible verificar visualmente si un termo está fabricado realmente con acero inoxidable 304, ya que inscripciones como "304", "18/8" o "18/10" constituyen únicamente declaraciones del fabricante. No obstante, recomendó prestar atención al rotulado del producto.
Un termo destinado al contacto con alimentos debería informar la marca comercial, fabricante o importador responsable, país de origen, capacidad, número de lote e instrucciones de uso. "La ausencia total de información es una señal de alerta importante porque no permite conocer quién responde por el producto ni realizar una trazabilidad si aparece un inconveniente de calidad", afirmó.
Finalmente, el especialista aconsejó comprar en comercios establecidos, elegir productos correctamente identificados y desconfiar de ofertas demasiado económicas, ya que un termo de origen desconocido puede implicar riesgos que van mucho más allá de conservar la temperatura del agua.
Delta