Desafíos en la gestión de OSER a pesar de la reducción del déficit
La Obra Social de Entre Ríos (OSER) ha reportado una reducción del déficit del 50%, pero diversos factores cuestionan la sostenibilidad y los impactos de esta medida en la atención a los afiliados.

La Obra Social de Entre Ríos (OSER) ha anunciado una reducción del déficit del 50%, un dato que el vicepresidente de la entidad, Ricardo García, destaca como un avance significativo. Sin embargo, la situación financiera de la obra social plantea interrogantes sobre la viabilidad de esta mejora en el tiempo y sus repercusiones en la calidad de atención a los afiliados. García resaltó los esfuerzos de digitalización como parte del proceso de modernización de la obra social. Aunque facilita el acceso a muchos trámites, persiste la preocupación de que los afiliados no tan familiarizados con la tecnología puedan quedar en desventaja. A pesar de que la plataforma MiOSER permite gestionar el 90% de los trámites, la dependencia de esta herramienta genera dudas sobre la accesibilidad real de los servicios. El proceso de digitalización también ha suscitado críticas sobre el proceso de atención a los jubilados, quienes podrían enfrentar dificultades al adaptarse a nuevas tecnologías. García ha mencionado que se incorporarán más sedes físicas, pero esto no garantiza que se pueda atender adecuadamente la demanda de un público que todavía prefiere la atención personal. Si bien se mencionan cifras optimistas en cuanto al aumento de ingresos y la disminución de egresos, el contexto inflacionario de un 30% anual en 2025 lanza sombras sobre estos logros. El informe también revela que la obra social absorbió un impacto financiero significativo al regularizar 1.100 operaciones en mora, un esfuerzo que puede no ser sostenible a largo plazo. Además, la renegociación de pasivos es presentada como un éxito, pero si consideramos que sin esta acción el déficit podría haber sido mayor, esto sugiere que la situación financiera de OSER sigue siendo delicada. La mejora en la cantidad de prestaciones y la necesidad de mantener la calidad asistencial frente a costos crecientes plantean un dilema complicado que podría afectar la sostenibilidad de la obra social en el futuro. A pesar de la alegada reducción del déficit, la experiencia de los afiliados y el manejo de los recursos deben ser observados con cautela. Los desafíos que enfrenta OSER evidencian que, si bien ha habido logros, las condiciones económicas y operativas crean un panorama en el que la estabilidad de la obra social podría estar en constante riesgo.
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