El acceso a la jubilación se vuelve más restrictivo
Victoria.- La finalización de la moratoria previsional en marzo generó un escenario complejo para miles de personas que llegan a la edad jubilatoria s...

Resulta cada vez más difícil jubilarse sin aportes suficientes • Antes, en determinadas condiciones se podía pagar lo adeudado • Solo queda la PUAM que paga el 80% de la mínima. Victoria.- La finalización de la moratoria previsional en marzo generó un escenario complejo para miles de personas que llegan a la edad jubilatoria sin los aportes necesarios. Así lo explicó el especialista en temas previsionales Lizardo Villanueva, quien advirtió que el acceso a la jubilación se volvió mucho más restrictivo. “Hoy, quien cumple la edad y no tiene aportes, prácticamente no puede jubilarse”, señaló. A diferencia de años anteriores, donde las moratorias permitían regularizar períodos faltantes, actualmente las opciones son limitadas y no alcanzan a todos los casos. Si bien aún existen algunas moratorias vigentes, el especialista aclaró que están dirigidas a personas con cierta cantidad de aportes previos y no a quienes nunca realizaron contribuciones o tienen pocos años. “Benefician a los que tienen muchos aportes y poca deuda. El que no los tiene, queda prácticamente afuera”, explicó. Entrevistado por Paralelo32 Villanueva explicó que el sistema exige ahora cumplir con los 30 años de pago a la ANSES para acceder a la jubilación ordinaria, con edades de 60 años para mujeres y 65 para hombres. En caso de no reunir estos requisitos, la alternativa es la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que se otorga a partir de los 65 años, pero no equivale a una jubilación completa. Agregó que tiene particularidades, representa el 80 % de la jubilación mínima (Mayo 314.539,28 pesos), percibe lo mismo el hombre que la mujer, en caso de fallecimiento no se transforma en una pensión para el cónyuge, y son afiliados al PAMI. Otro de los problemas que se presentan actualmente es la demora en los trámites, principalmente en la etapa de verificación de aportes. “No es tanto el trámite en sí, sino el tiempo que lleva comprobar los aportes, sobre todo en trabajos rurales, de construcción o servicio doméstico”, indicó. Además, persisten dificultades con registros anteriores a 1994, cuando los aportes no estaban digitalizados. En esos casos, los trabajadores deben presentar documentación que respalde su actividad laboral. Mientras tanto, ante la realidad de que las cajas de jubilaciones se han vuelto insostenibles por la escasa brecha entre aportantes y beneficiarios, crece la incertidumbre y versiones sobre eventuales reformas en el sistema previsional. Entre los rumores que circulan, se menciona la posibilidad de aumentar la edad jubilatoria o igualar la edad entre hombres y mujeres. También se analizan modificaciones en el esquema de pensiones, lo que podría impactar en las condiciones actuales de quienes acceden a estos beneficios. “Hay muchas versiones, pero hasta que no haya algo concreto, todo es incierto”, remarcó Villanueva. El contexto responde a un problema estructural, cada vez hay menos aportantes activos y más beneficiarios. Esto genera presión sobre el sistema previsional y obliga a revisar las condiciones de acceso. En este escenario, los especialistas recomiendan analizar cada caso de manera individual, ya que existen situaciones particulares en las que todavía se puede acceder a algún beneficio.
Delta