jueves, 7 de mayo de 2026
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El desafío del equilibrio fiscal en medio de la recesión

La búsqueda de un equilibrio fiscal puede traer complicaciones que afectan a la economía real, generando riesgos que el Gobierno debe abordar con urgencia.

Publicado Origen Diariojunio + AI Editor
Equilibrio fiscal con recesión: la trampa del ajuste mal hecho - imagen de origen
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, ha llevado a una caída del consumo y un deterioro del mercado interno, lo que incrementa el riesgo de una recesión prolongada. Los datos del sector privado son preocupantes. Desde finales de 2023 hasta principios de 2026, se perdieron alrededor de 24.180 empleadores, equivalente a una caída del cerca del 5% en el stock de unidades productivas, y se registró una disminución de aproximadamente 290.000 puestos de trabajo. Esta situación no solo afecta a las familias, sino que también repercute en las bases de la economía, debilitando la capacidad de recuperación a largo plazo. La comparación con etapas anteriores resulta reveladora: durante la gestión de Mauricio Macri, el cierre de cerca de 20.000 empresas en cuatro años ya había sido un triste récord. Ahora, en solo 26 meses, ya se superan las 24.000 unidades productivas cerradas. Este fenómeno evidencia que el ajuste, lejos de ser sustentable, está afectando las estructuras que sostienen cualquier posible recuperación económica. El equilibrio fiscal, si bien necesario, no debería ser una meta en sí misma, sino un medio para garantizar el desarrollo económico. Es fundamental que el gobierno considere que la búsqueda de superávit fiscal a cualquier costo puede llevar a un ciclo de recortes que debilite la actividad económica. El riesgo es claro: un superávit perdido dependerá de más recortes, lo que a su vez puede agravar la recesión. La educación y la ciencia son otros sectores críticos que no deben ser sacrificados bajo la premisa del equilibrio fiscal. La inversión en capital humano es crucial para el desarrollo futuro de cualquier nación. Ajustar estos sectores puede significar perder la capacidad de innovación y competitividad necesaria para salir de la crisis. La preparación de nuevas generaciones a través de la educación no es una carga, es una inversión. Además, la gestión del federalismo debe ser reconsiderada. Las provincias no deben ser vistas como meras sucursales administrativas. Un recorte brusco en las transferencias a estas puede poner en peligro servicios esenciales, llevando a un déficit local que solo sube la presión sobre las finanzas nacionales. Lo que se necesita es un diálogo constructivo que permita equilibrar las cuentas sin sacrificar la vitalidad de las regiones. El desafío ante el gobierno es claro: debe repensar la estrategia fiscal y evitar que los ajustes comprometan la recuperación. Esta es una oportunidad para establecer prioridades y asegurar que el camino hacia el equilibrio fiscal sea compatible con el crecimiento y el desarrollo, manteniendo la inversión estratégica y la capacidad productiva a largo plazo. Debe primar la planificación cuidadosa y la sensibilidad social para evitar acabar atrapados en una trampa fiscal de recortes que solo conduzcan a más problemas económicos. Por lo tanto, el enfoque debe ser corregido de manera urgente para evitar que el ajuste mal diseñado conduzca a una situación insostenible. La clave está en transformar la estrategia de austeridad a un enfoque más inteligente y sostenido en la inversión, donde el equilibrio fiscal se alcance sin sacrificar el futuro del país.