Claves
- Antonella Battig, de 26 años, rompió con uno de los estereotipos más arraigados del mundo del transporte y la construcción.
- Desde hace cuatro años conduce un camión hormigonero y se desempeña en una actividad históricamente ocupada por hombres.
- En diálogo con Elonce, relató cómo nació su vocación, recordó sus primeros pasos al volante y aseguró que cada vez hay más espacio para las mujeres en este tipo de trabajos.
Antonella Battig, de 26 años, rompió con uno de los estereotipos más arraigados del mundo del transporte y la construcción. Desde hace cuatro años conduce un camión hormigonero y se desempeña en una actividad históricamente ocupada por hombres. En diálogo con Elonce, relató cómo nació su vocación, recordó sus primeros pasos al volante y aseguró que cada vez hay más espacio para las mujeres en este tipo de trabajos.
La joven explicó que su pasión surgió desde muy pequeña, ya que creció en una familia vinculada al transporte. "Vengo de una familia de camioneros, de ahí salió el gusto y la pasión. Hace cuatro años que estoy en el rubro con el trompo. Fue mi primera experiencia y tuve que aprender de hormigón, de conducción y de todo un poco", contó. Antonella recordó que los camiones siempre formaron parte de su vida y que, desde chica, acompañaba a su abuelo. "Desde que nací estuve rodeada de camiones.
Siempre acompañaba a mi abuelo y después, cuando terminé la escuela, empecé a viajar con mi padrastro. Ahí fue cuando más me gustó este mundo", relató. Mientras esperaba cumplir la edad necesaria para obtener la licencia profesional, aprovechó cada oportunidad para aprender. "Hasta los 21 años iba siempre de acompañante. Después pude sacar el carnet y arrancar a trabajar", recordó.
Su ingreso al rubro llegó luego de participar del programa Conductoras Entrerrianas, una iniciativa que buscó abrir más oportunidades laborales para mujeres en el transporte. "Éramos diez chicas. Después presenté el currículum y por suerte me llamaron. Todo fue bastante rápido. Sé que a otras compañeras todavía les cuesta conseguir una oportunidad, que es lo más difícil al principio", explicó. La joven destacó además el acompañamiento recibido dentro de la empresa.
"Siempre tuve una excelente relación con la empresa y con mis compañeros. Me trataron muy bien desde el primer día", aseguró. Antonella reconoció que, cuando comenzó a trabajar, no era habitual ver a una mujer conduciendo un camión hormigonero. "Al principio en las obras me miraban raro. También pasaba en la calle. Pero con el tiempo la gente se fue acostumbrando y siempre me trataron muy bien", señaló. Para ella, la integración fue natural gracias al respeto que encontró en el ambiente laboral.
"La mayoría son hombres y hay muy pocas mujeres, pero por suerte siempre tuve una excelente relación con todos", afirmó. Consultada sobre las mayores dificultades del trabajo, explicó que el principal desafío aparece al circular por las calles más angostas de la ciudad. "Lo más complicado son las maniobras en el centro, sobre todo doblar en algunas esquinas. Pero es práctica y experiencia", sostuvo. También aclaró que el trabajo no exige una gran fuerza física. "La fuerza que se necesita es muy poca.
Lo importante es aprender a maniobrar, manejar y conocer el hormigón. Todo eso se aprende con el tiempo", indicó. Antonella consideró que todavía faltan oportunidades para que más mujeres ingresen al sector, aunque aseguró que es un oficio al que vale la pena apostar. "Falta que les den más oportunidades a las chicas para empezar. Pero tienen que animarse porque es un rubro muy lindo si realmente te gusta", expresó. La conductora explicó que disfruta especialmente de trabajar al volante durante toda la jornada.
"Soy yo y mi camión todo el día. A mí eso me encanta", resumió. Durante la entrevista también mostró el Volvo VM 270 que conduce desde su primer día de trabajo, al que personalizó con distintos detalles: su nombre "Anto" y un peluche de Stitch. "Siempre manejé el mismo camión. Lo agarré cuando tenía muy pocos kilómetros y ya me acostumbré. Mis compañeros me dicen que lo cambie, pero me cuesta porque ya es parte de mí", contó entre risas.
Con apenas 26 años, Antonella continúa desarrollando una actividad poco frecuente para mujeres y espera que, con el paso del tiempo, cada vez sean más quienes se animen a incorporarse al transporte pesado y a la construcción.
Delta