domingo, 7 de junio de 2026
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Entre Rios

Gonzalo Acosta tras correr su primer Ironman: una hazaña de fortaleza mental en Florianópolis

Después de más de una década en el triatlón y de lograr resultados satisfactorios en las diferentes distancias, Gonzalo Acosta cumplió el objetivo de...

Publicado Por El Dia OnlineLectura 6 min
Gonzalo Acosta tras correr su primer Ironman: una hazaña de fortaleza mental en Florianópolis - imagen de origen
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Claves

  • El triatleta gualeguaychuense de 32 años hizo un gran esfuerzo económico y una exigente preparación para poder llegar a Brasil y lograr una destacada actuación en su primera competencia en la distancia madre del Ironman.
  • Después de más de una década en el triatlón y de lograr resultados satisfactorios en las diferentes distancias, Gonzalo Acosta cumplió el objetivo de correr un Ironman.
  • "En general, quedé muy contento y muy conforme.

El triatleta gualeguaychuense de 32 años hizo un gran esfuerzo económico y una exigente preparación para poder llegar a Brasil y lograr una destacada actuación en su primera competencia en la distancia madre del Ironman. Después de más de una década en el triatlón y de lograr resultados satisfactorios en las diferentes distancias, Gonzalo Acosta cumplió el objetivo de correr un Ironman.

Tuvo un rendimiento impecable en la vigesimocuarta edición de Florianópolis, que se vio reflejada en su tiempo oficial de carrera: 09 horas, 25 minutos y 08 segundos para completar el exigente circuito que contempla 3.800 metros de natación, 180 kilómetros de ciclismo y 42,2 kilómetros de pedestrismo.

Apenas llegado a Gualeguaychú desde el sur de Brasil, Acosta charló con Ahora ElDía sobre la experiencia vivida en una de las pruebas más importantes del triatlón mundial: desde los momentos previos a la competencia hasta el instante final de cruzar la meta. "En general, quedé muy contento y muy conforme. Era más o menos lo que me imaginaba que iba a pasar, sabía cómo iba a nadar y cumplí.

Incluso me sorprendí porque nadé un poquito más rápido de lo que creía: pensaba salir en 58 o 59 minutos y salí en 55, lo que me sirvió para subirme a la bicicleta con otro aliento”, analizó sobre la competencia y añadió: "En la bici, los primeros 90 kilómetros fueron un poco más rápidos, a un promedio de 37 kilómetros por hora y moneditas. Ya en la segunda vuelta se levantó un poco más de viento y bajé un poquito la pata porque sabía que se iba a poner difícil la maratón.

Terminé redondeando en un promedio de 36,2 km/h según mi reloj". "En el pedestrismo me bajé con la ilusión de poder correr la maratón en 3 horas, pero el Ironman te baja a la realidad a todos. Pasó lo que pasó, pero el balance general es de mucha conformidad", completó sobre su rendimiento físico y el tiempo logrado en su debut absoluto.

Si bien en líneas generales disfrutó la carrera, hubo pasajes lógicos del circuito donde la sufrió y aparecieron pensamientos negativos que luego logró disipar: “Sí, me sentí muy mal después del kilómetro 20 de la maratón; creo que ahí es donde arranca realmente el Ironman. Salí respetando el ritmo, e incluso pretendía ir un poco más rápido, pero el desgaste que hice en la primera vuelta de ciclismo me obligó a bajar en la segunda, y por lo tanto, también tuve que correr más lento de lo que tenía pensado".

"A partir de ahí es donde hay que usar la cabeza y estar fuerte. Ahí me pegó el cansancio: venía corriendo a un ritmo de entre 4:30 y 4:40 minutos por kilómetro, y me fui a 5:00. A medida que pasaban los kilómetros iba cada vez más lento. Del kilómetro 20 al 35 venia 'nocaut'. Quería caminar, pero algo adentro me decía que no. En un momento me replanteé todo y dije: '¿Qué estoy haciendo acá?'. Llevaba 8 horas de carrera, el físico no quería saber más nada y la cabeza te boicotea".

Pero la fortaleza mental pudo más que el cuerpo para recuperar la energía en el sprint final y completar la prueba. “Fui paciente, bajé el ritmo y no me desesperé. Tuve que parar tres veces en el baño y lo hice por novato, porque entré a los baños químicos. Generalmente los triatletas experimentados se orinan encima para no perder segundos, pero yo no lo sabía. Ahora ya lo aprendí: la que queda es caminar y orinarse encima. Perdí muchas posiciones ahí, pero al menos me sirvió para recuperar el aire”, detalló.

"En el kilómetro 35 apareció una energía que no sé de dónde salió, me volví a recuperar y me encontré con un uruguayo. Corrimos juntos hasta el kilómetro 40 y pasé de ir a 5:30 o 5:40 a correr de nuevo a 4:50 y 4:40, como había arrancado. Eso me motivó un poco: terminé corriendo los últimos dos kilómetros a 4:20 y cerré el último kilómetro abajo de los 4 minutos (3:58). Si no hubiese aparecido esa energía para reincorporarme y terminar entero, habría hecho un poco más de 9 horas y media”.

Sobre las emociones que genera completar un Ironman, y más el primero de todos, destacó: “Se me cruzaron un montón de cosas por la cabeza. El último kilómetro lo venía corriendo rapidísimo, parecía una carrera de 10 kilómetros, y sentí mucha alegría. Este año hicieron la llegada dentro del predio del parque cerrado, entonces la gente no podía ver el final porque se quedaba afuera, lo que fue un poco un bajón. Hasta que no vi la meta, unos 50 metros antes, no sentí del todo esa sensación".

“Antes de largar me habían dicho que cuando llegara tocara la campana, que es lo que hacen todos en su primer Ironman. Además, en el número llevábamos un '1' en rojo como sello distintivo de debutantes. Pero imaginate que con la euforia y la adrenalina llegué esprintando y ni vi la campana, no la toqué. Después de que pasó toda esa emoción, me vinieron los dolores y ya me costaba hasta caminar”, contextualizó.

Sobre las horas previas a la carrera, Gonzalo resaltó que estuvo sereno en todo momento y que supo contener la ansiedad normal que le genera a cualquier deportista su primera participación en la prueba. "Estaba muy tranquilo, hasta yo me sorprendí. Hubo un retraso de como 20 minutos para largar y veía que toda la gente estaba muy ansiosa. Me senté en la arena a esperar tranquilo, conocí a unos mexicanos y la pasamos bien charlando. Me imaginaba que iba a tener más nervios.

Los sentí antes, yendo hacia el lugar de la carrera, pero cuando me paré en la largada ya estaba en paz", afirmó. Acosta, que se inició en canotaje y compitió en campeonatos nacionales hasta volcarse al triatlón a los 20 años, comparó lo que sintió en Florianópolis con su participación en el Mundial de Ironman 70.3 (medio Ironman) en Sudáfrica hace algunos años: “Me emocioné mucho más cuando terminé el Mundial de 70.3 en 2018, por lo que significaba estar en un mundial.

Pero sí, el nivel de atletas y de la carrera que hay en Brasil es impresionante. El nivel de los brasileros hoy es increíble: te caés 3 o 4 minutos y perdés muchísimas posiciones. Así que no se le puede pedir más al resultado", destacó. Por último, Acosta expresó que sus metas ya apuntan al calendario de la exigente disciplina: “Tengo pensado correr en Encarnación (Paraguay) un medio Ironman en octubre, de cara a pensar, el año que viene, en mi segunda participación en Florianópolis".

REGISTRO OFICIAL Tiempo total oficial: 09h 25m 08s Clasificación por Categoría (Varones 30-34): 8º puesto (sobre 187 competidores) Clasificación General: 154º puesto El desglose de los parciales Natación (3.800 metros): 56m 09s Ciclismo (180 kilómetros): 4h 58m 19s Pedestrismo (42,2 kilómetros): 3h 23m 23s Tiempo en el parque cerrado: Transición 1 (T1): 4m 53s Transición 2 (T2): 2m 27s