jueves, 25 de junio de 2026
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Iñaki Arreseygor y el proceso que marcó un nuevo rumbo para la Hidrovía

Iñaki Arreseygor y el proceso que marcó un nuevo rumbo para la Hidrovía

Publicado Por La CalleLectura 3 min
Iñaki Arreseygor y el proceso que marcó un nuevo rumbo para la Hidrovía - imagen de origen
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Claves

  • El camino, sin embargo, estuvo lejos de ser sencillo.
  • Cada una de las etapas fue observada de cerca por empresas, organismos de control, especialistas y sectores políticos con intereses diversos.
  • En ese contexto, uno de los aspectos más valorados de la gestión fue la capacidad de sostener una visión estratégica de largo plazo, incluso en medio de debates permanentes y cuestionamientos cruzados.

Cuando Iñaki Arreseygor asumió la responsabilidad de reorganizar el sistema portuario argentino y avanzar con una nueva licitación para la Vía Navegable Troncal, pocos imaginaban la complejidad del desafío que enfrentaba.

La creación de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN), la reconstrucción de estructuras estatales afectadas por años de dificultades administrativas y el diseño de un nuevo esquema concesionario para la principal vía logística del país conformaban una agenda tan ambiciosa como exigente.

A pesar de los obstáculos propios de la burocracia, las presiones de distintos sectores y las dudas que existían dentro del mercado, la gestión encabezada por Arreseygor logró avanzar con un proceso que hoy es considerado uno de los proyectos de infraestructura más relevantes de los últimos años en la Argentina.

Bajo su conducción se impulsaron instancias de diálogo entre el sector público y privado, se incorporó asistencia técnica internacional, se fortalecieron los mecanismos de transparencia institucional y se elaboró un esquema licitatorio con capacidad para atraer a las principales compañías especializadas en dragado y mantenimiento de vías navegables. El camino, sin embargo, estuvo lejos de ser sencillo.

Cada una de las etapas fue observada de cerca por empresas, organismos de control, especialistas y sectores políticos con intereses diversos. En ese contexto, uno de los aspectos más valorados de la gestión fue la capacidad de sostener una visión estratégica de largo plazo, incluso en medio de debates permanentes y cuestionamientos cruzados.

Dentro de ese entramado también sobresale el trabajo de un funcionario que, según distintas fuentes vinculadas al proceso, desempeñó un papel central en la puesta en marcha de la iniciativa. Se trata de Francisco Mansanta, gerente de Coordinación Legal y Administrativa de la ANPYN, quien tuvo a su cargo gran parte de la articulación administrativa, jurídica y operativa necesaria para transformar el proyecto en una licitación concreta.

Desde su función coordinó las distintas áreas involucradas y participó activamente en la gestión cotidiana del proceso. Dentro del organismo, incluso, algunos lo describen como uno de los principales arquitectos técnicos de la iniciativa, responsable de sostener durante meses una estructura de trabajo que funcionó de manera ininterrumpida. Mansanta mantiene además una fuerte vinculación con la región.

Actualmente se desempeña como delegado a cargo de la representación argentina ante la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU). Desde ese ámbito, diversas fuentes destacan el fortalecimiento de los vínculos institucionales con organismos uruguayos y la consolidación de canales de diálogo bilateral que habían registrado menor actividad en años anteriores. Fiel a un perfil de bajo exposición pública, Mansanta ha evitado realizar declaraciones sobre su participación en estos procesos cada vez que fue consultado.

Más allá de los nombres propios, la licitación de la Hidrovía representa para la agencia un punto de inflexión en términos de gestión pública. El proceso permitió consolidar nuevos procedimientos administrativos, recuperar capacidades técnicas del Estado y desarrollar un modelo de contratación que aspira a convertirse en referencia para futuras concesiones estratégicas.

En ese escenario, la figura de Arreseygor aparece asociada a una transformación de gran escala, impulsada en un contexto complejo y con un importante costo político. Una transformación que demandó liderazgo, decisión política y un sólido respaldo técnico para convertirse en realidad. Porque si algo dejó como enseñanza el proceso licitatorio de la Hidrovía es que las grandes obras no comienzan cuando llegan las máquinas. Empiezan mucho antes: cuando existe la decisión de hacerlas posibles.