Claves
- Así lo reflejó el último Boletín Económico Sectorial elaborado por la Fundación Pro Tejer, que advirtió sobre un escenario cada vez más delicado para toda la cadena de valor textil e indumentaria.
- Los indicadores productivos muestran con claridad la magnitud de la crisis.
- En marzo, la industria textil registró una caída interanual del 23,3%.
La crisis textil en Argentina atraviesa uno de sus momentos más complejos de las últimas décadas, con una fuerte caída de la producción, miles de empleos perdidos, cierre de establecimientos y una utilización mínima de la capacidad instalada. Así lo reflejó el último Boletín Económico Sectorial elaborado por la Fundación Pro Tejer, que advirtió sobre un escenario cada vez más delicado para toda la cadena de valor textil e indumentaria.
Según el informe, el sector enfrenta una combinación de factores que profundizaron el deterioro durante los últimos dos años: una fuerte retracción del consumo interno, la aceleración de las importaciones y elevados costos de producción que afectan la competitividad de las empresas nacionales. Los indicadores productivos muestran con claridad la magnitud de la crisis. En marzo, la industria textil registró una caída interanual del 23,3%.
La comparación con los niveles de actividad de 2023 resulta aún más preocupante, ya que el retroceso alcanza el 31,3%. La situación también impactó en los segmentos vinculados a la confección. La fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado mostró una baja del 8,9% respecto del mismo mes del año anterior y una caída del 22% frente a marzo de 2023. Como consecuencia directa de esta retracción, la utilización de la capacidad instalada descendió a niveles históricamente bajos.
Durante marzo, las fábricas textiles operaron apenas al 40,2% de su capacidad productiva. Los datos del primer trimestre reflejan una realidad aún más contundente: siete de cada diez máquinas permanecieron detenidas en los establecimientos industriales. Desde el sector advierten que este fenómeno compromete seriamente la sostenibilidad de numerosas empresas. El impacto también se trasladó al mercado laboral.
El informe señaló que el complejo textil, de confecciones, cuero y calzado lidera la caída del empleo asalariado registrado privado en Argentina. Desde diciembre de 2023, la reducción alcanzó el 18%, convirtiéndose en la actividad económica con peor desempeño en materia de empleo formal, incluso por encima de la construcción. En términos absolutos, esto significó la pérdida de 22.156 puestos de trabajo registrados en poco más de dos años. Paralelamente, la estructura empresaria también sufrió un fuerte deterioro.
La Fundación Pro Tejer indicó que desde diciembre de 2023 desaparecieron 803 establecimientos productivos registrados, equivalente al 13% del entramado empresarial del sector. Los segmentos más golpeados fueron la indumentaria, con 385 cierres, y la industria del cuero y calzado. Mientras la producción local se retrae, las importaciones de productos terminados continúan creciendo. El fenómeno se observa especialmente en el ingreso de prendas confeccionadas provenientes del exterior.
Durante el primer cuatrimestre del año, las importaciones de indumentaria aumentaron 79% en volumen, alcanzando 23.482 toneladas. A su vez, las confecciones registraron un incremento del 55%, marcando niveles récord para los últimos años. Desde la entidad sostuvieron que la apreciación cambiaria y la flexibilización comercial transformaron a Argentina en un mercado receptor de excedentes internacionales, desplazando la producción nacional y profundizando la crisis de las fábricas locales.
Otro dato que genera preocupación es la caída de la inversión. La importación de bienes de capital destinados al sector retrocedió 43% interanual en el primer cuatrimestre y acumula una baja del 65% frente a los niveles de 2023. De mantenerse esta tendencia, 2026 podría convertirse en uno de los peores años para la modernización tecnológica de la industria textil argentina. A pesar de los problemas productivos, el rubro prendas de vestir y calzado continúa siendo uno de los que menos aumentó sus precios.
En abril registró una suba interanual del 12,7%, muy por debajo de la inflación general, que alcanzó el 32,4%. La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria reveló además que nueve de cada diez empresas no lograron trasladar ni siquiera la mitad de los incrementos salariales a los precios finales. Incluso, la mitad de las firmas aseguró que no pudo trasladar ningún aumento. Las ventas tampoco muestran señales de recuperación.
Durante el bimestre marzo-abril cayeron 7% interanual y acumulan dos años consecutivos de retroceso. De los últimos 14 bimestres analizados, 13 registraron resultados negativos, publicó NA. Frente a este panorama, desde Pro Tejer alertaron que la continuidad de esta situación podría provocar daños estructurales difíciles de revertir.
Advirtieron que cuando las máquinas permanecen apagadas durante largos períodos se pierden capacidades productivas, empleo calificado, inversiones y redes empresariales que demandan años para reconstruirse. Por ese motivo, la entidad reclamó medidas urgentes de competitividad, financiamiento y alivio fiscal que permitan sostener la actividad y evitar que la destrucción de puestos de trabajo y capacidades industriales se vuelva irreversible.
Delta