Claves
- Según lo que se dice, seis meses acá en Ucrania, es como si fueran de dos a cinco años en una guerra convencional.
- Es muy diferente a cualquier otro tipo de guerra que haya habido antes”, contó en exclusiva a UNO.
- Un mercenario es una persona con formación militar que participa en conflictos armados a cambio de una retribución económica, sin responder a motivaciones ideológicas, políticas ni a la lealtad hacia un país.
Instruido en el Ejército Argentino, el paranaense Matías Blanco contó a UNO cómo es su experiencia sirviendo a Ucrania. Por Aldana Martínez La guerra de Ucrania en primera persona contada por un paranaense Matías Blanco, un soldado oriundo de Paraná y formado en el Ejército Argentino, se encuentra actualmente combatiendo en la guerra en Ucrania, para defender al país europeo en el conflicto bélico que disputa con Rusia. Allí es conocido bajo el nombre de Aukan. “Esto es una guerra.
Según lo que se dice, seis meses acá en Ucrania, es como si fueran de dos a cinco años en una guerra convencional. Es muy diferente a cualquier otro tipo de guerra que haya habido antes”, contó en exclusiva a UNO. Un mercenario es una persona con formación militar que participa en conflictos armados a cambio de una retribución económica, sin responder a motivaciones ideológicas, políticas ni a la lealtad hacia un país.
Sin embargo, Blanco asegura que su presencia en Ucrania responde principalmente a una cuestión vocacional y a la posibilidad de adquirir experiencia en combate. “Yo no voy a cambiar de opinión. Vine a ganar experiencia, nos pagan un sueldo e incluso hay gente que me dijo ‘Ojalá que te maten’”, expresó. En ese marco, remarcó el valor de cada vida en medio del conflicto y evitó profundizar sobre situaciones de combate: “Muchos me preguntan si maté o no a algún ruso, y la verdad es que no interesa.
Porque estamos hablando de una vida”. Además, sostuvo que atravesar una experiencia de este tipo tiene fuertes consecuencias personales y emocionales, y reiteró que “la plata no vale”. Blanco también recordó uno de los momentos más duros que le tocó atravesar durante una misión en el frente de batalla. “En la última misión yo salí herido. Al lado mío, falleció mi amigo, Pablo. El nombre de chapa era Cimarron y era uruguayo, una muy buena persona.
Él lamentablemente cuando falleció, dejó su familia, tenía una hija, hermanos”, lamentó. A partir de esa experiencia, dejó un mensaje para quienes piensan en sumarse al conflicto por motivos económicos: “El que piensa venir acá por plata, no venga. Mi consejo es que si piensan venir, no vengan”. Finalmente, describió la crudeza cotidiana de la guerra y el impacto permanente que genera en quienes la viven desde adentro. “Esto no es simplemente venir, ponerse un uniforme, disparar y se terminó.
Acá todos los días están muriendo gente, amigos, compañeros. Todos los días hay misiones”, manifestó.
Delta