Claves
- La fuerte caída de la natalidad en Argentina abre una oportunidad inédita para el sistema educativo y también plantea desafíos para provincias como Entre Ríos.
- El estudio, elaborado por Sebastián Kiguel, María Sol Alzú y Martín Nistal, señala que entre 2016 y 2025 la población de niños de 3 a 5 años en el país cayó un 31%, al pasar de 2,25 millones a 1,56 millones.
- Durante el mismo período, la matrícula del nivel inicial disminuyó un 12%.
Menos nacimientos abre la posibilidad de ampliar la cobertura del nivel inicial sin nuevas obras, pero persisten desafíos de acceso y calidad educativa. Menos nacimientos y más vacantes: el desafío de universalizar el jardín de infantes en Entre Ríos. La fuerte caída de la natalidad en Argentina abre una oportunidad inédita para el sistema educativo y también plantea desafíos para provincias como Entre Ríos.
Según un informe de Argentinos por la Educación, la reducción en la cantidad de niños de entre 3 y 5 años permitiría alcanzar en los próximos años una cobertura casi universal del jardín de infantes sin necesidad de construir nuevas salas. El estudio, elaborado por Sebastián Kiguel, María Sol Alzú y Martín Nistal, señala que entre 2016 y 2025 la población de niños de 3 a 5 años en el país cayó un 31%, al pasar de 2,25 millones a 1,56 millones.
Durante el mismo período, la matrícula del nivel inicial disminuyó un 12%. Las proyecciones indican que la tendencia continuará. El INDEC estima que entre 2025 y 2030 la población en edad de asistir al jardín de infantes se reducirá otro 16%, lo que implica alrededor de 250.000 niños menos en todo el país. Para Entre Ríos, este escenario representa la posibilidad de reorganizar recursos y avanzar hacia la universalización del acceso a la educación inicial.
La disminución de la demanda de vacantes permitiría utilizar con mayor eficiencia la infraestructura ya existente, especialmente en las salas destinadas a niños de 3 años, donde todavía persisten dificultades de cobertura en gran parte del país. En la actualidad, la sala de 5 años se encuentra prácticamente universalizada en Argentina, con una tasa neta de escolarización del 99%. La sala de 4 años alcanza una cobertura del 87%.
Sin embargo, la principal deuda continúa siendo la sala de 3, donde solo el 58% de los niños asiste al sistema educativo formal. El informe sostiene que, si se mantiene la actual cantidad de vacantes y la capacidad instalada se utiliza plenamente, en 2027 la cobertura nacional de las salas de 3 a 5 años podría acercarse al 100% en la mayoría de las provincias. En 18 de las 24 jurisdicciones, la infraestructura disponible ya sería suficiente para garantizar una vacante a todos los niños de esas edades.
No obstante, los especialistas advierten que disponer de lugares en las escuelas no garantiza por sí solo que todos los niños concurran al jardín. La oferta educativa muchas veces no coincide territorialmente con la ubicación de las familias y, además, es necesario generar estrategias que promuevan la asistencia y el acompañamiento de las trayectorias educativas desde edades tempranas. La investigación también pone el foco en la calidad de la enseñanza.
Los autores sostienen que la caída de la natalidad debe ser interpretada como una oportunidad para fortalecer el nivel inicial. La menor presión sobre la demanda de vacantes permitiría destinar mayores esfuerzos a mejorar las condiciones de enseñanza, la formación docente, el estado de los edificios escolares y la extensión de la cobertura en las zonas donde todavía existen déficits.
Los especialistas remarcan que la educación inicial tiene efectos positivos duraderos sobre el desarrollo cognitivo y social de los niños y contribuye a reducir desigualdades de origen. Por ello, consideran que el desafío de los próximos años en provincias como Entre Ríos no pasará únicamente por garantizar un lugar en las salas, sino por ofrecer experiencias educativas de mayor calidad y avanzar hacia la universalización de la sala de 3 años.
La transición demográfica ya comenzó a modificar el escenario educativo argentino. Frente a una población infantil cada vez menos numerosa, el reto para los sistemas provinciales será transformar esa realidad en una oportunidad para ampliar derechos y mejorar los aprendizajes desde la primera infancia.
A su vez, el informe plantea la necesidad de discutir nuevas políticas públicas vinculadas con la educación temprana, entre ellas la posibilidad de avanzar hacia la obligatoriedad de la sala de 3 años y fortalecer la articulación con otras iniciativas destinadas a la primera infancia. La evidencia internacional señala que una mayor asistencia al nivel inicial repercute favorablemente en las trayectorias escolares posteriores y en distintos indicadores sociales.
En Entre Ríos, donde en los últimos años se impulsaron obras de ampliación y refacción en establecimientos educativos de nivel inicial, el nuevo escenario demográfico podría permitir una planificación más focalizada.
Los especialistas sostienen que la disminución de la matrícula brinda la oportunidad de atender demandas todavía insatisfechas, especialmente en materia de cobertura territorial, mejores condiciones laborales para los docentes y propuestas pedagógicas que acompañen el desarrollo integral de niños y niñas desde edades tempranas.
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