Claves
- Ana Beber, exempleada de una cabaña turística en Las Cuevas, relató cómo era el trabajo diario en el lugar donde Airaldi tiene la estancia El Mirador y la isla El Pillo.
- Según contó, fue contratada por Gisel Kravevitter, expareja del acusado, y trataba a diario con Soledad Touzet, hoy también imputada.
- Su tarea incluía limpieza, horarios, desayuno y mantenimiento general de las cabañas.
El juicio contra Leonardo Airaldi y otros ocho imputados por comercio de drogas sumó este jueves dos testimonios que volvieron a poner el foco en los movimientos nocturnos en islas y costa del río, las lanchas rápidas y una avioneta observada en la estancia del acusado. Ana Beber, exempleada de una cabaña turística en Las Cuevas, relató cómo era el trabajo diario en el lugar donde Airaldi tiene la estancia El Mirador y la isla El Pillo.
Según contó, fue contratada por Gisel Kravevitter, expareja del acusado, y trataba a diario con Soledad Touzet, hoy también imputada. Su tarea incluía limpieza, horarios, desayuno y mantenimiento general de las cabañas. Describió una propiedad con acceso al río, tres portones automáticos, comedor, parrillero, churrasquera, internet, DirecTV y capacidad para ocho personas.
También recordó una escena que le resultó extraña: encontró bolsos con ropa, botines y guantes de trabajo dentro de la cabaña sin que le hubieran avisado que había gente alojada. “Había otras llaves circulando”, dijo al explicar que Gisel le respondió que desconocía quiénes eran y que iba a hablar con Leo y Sole.
Beber agregó que Sole le cancelaba reservas y que en varias ocasiones llegaban amigos de Rosario, entre ellos un tal “Javi”, al que describió como un hombre joven que iba con amigos y camisetas de Rosario Central. La testigo sostuvo además que Diego “Pete” Torres, puestero en la isla El Pillo, salía de noche en lancha porque “tenía órdenes de Leo” y debía ir a Gaboto. Dijo que se trataba de una embarcación Elefant, grande y veloz, poco habitual para un puestero. “No es lo que se pueda comprar uno”, resumió.
Beber afirmó que nunca vio drogas ni movimientos sospechosos en la cabaña. También recordó que, cuando Airaldi fue detenido en julio de 2022, se enteró por las noticias y llamó a Kravevitter, quien le dijo que lo que se publicaba “distorsionaba la situación”. En otro tramo de su declaración, aseguró que no escuchó comentarios sobre narcotráfico vinculados a Airaldi y que siempre lo trató con corrección. Incluso dijo que lo veía “educado” con otras mujeres.
Más tarde, al ser consultada por el propio imputado, negó haberlo escuchado decir que llamaba a Torres. Los primeros pasos de la pesquisa El segundo testigo fue Mauro Fernando Brumatti, integrante de la Delegación de Investigaciones e Inteligencia Criminal de Prefectura Naval Argentina. Pidió declarar sin la presencia de los imputados porque vive en Diamante y no quería ser identificado por su trabajo, aunque finalmente lo hizo sin restricciones.
Brumatti explicó que la causa se inició en 2018 en el Juzgado Federal de Paraná y luego siguió la Policía de Entre Ríos. Dijo que en aquellos años intervino en tareas de investigación junto con otras delegaciones y que una fuente humana aportó información sobre una posible comercialización de estupefacientes. Ante las preguntas de la defensa, respondió con escasos recuerdos sobre escuchas, recorridas y personas entrevistadas.
Sí señaló que en la investigación se mencionó a Leonardo Airaldi, a Javier Fernández y a Cristian J., todos vinculados en distintos momentos a hipótesis sobre maniobras con lanchas en el río. El prefecto reconoció que se trabajó sobre la posibilidad de que la droga llegara desde barcos de la Hidrovía y luego pasara a lanchas, pero admitió que nunca se obtuvo una prueba concreta de esa hipótesis.
También dijo que se habló de avionetas en la zona de Las Cuevas e islas y que en una ocasión observaron una avioneta blanca, aunque no recordó si fue en esta causa o en otra. Sobre Diego Torres, confirmó que en tareas investigativas lo vieron acercarse a la costa de Diamante y luego subir a una camioneta Toyota que sería de Airaldi. Además, reconoció vistas fotográficas sobre supuestas pistas de aterrizaje en la estancia y la presencia de una avioneta.
Brumatti también negó que Néstor Roncaglia, hoy ministro de Seguridad de Entre Ríos y entonces jefe de la Policía Federal, haya tenido injerencia en la investigación durante 2018 y 2019. Planteos de la defensa Antes de cerrar la audiencia, la defensora Mariana Barbitta insistió en que Airaldi sea retirado del régimen de Alto Perfil en el penal federal de Ezeiza. Sostuvo que se trata de un esquema “bajo tortura” y pidió una reevaluación de su situación.
También reclamó que el Tribunal y las partes se constituyan en el campo para verificar si existe o no una pista y si allí podría bajar una avioneta. El pedido ya había sido rechazado, pero será analizado otra vez y el tribunal resolverá este viernes. Por último, la defensa pidió excluir a un testigo de identidad reservada convocado para la semana próxima. El fiscal general José Ignacio Candioti se opuso y el Tribunal confirmó que declarará el martes.
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