Claves
- Lo que para muchas personas puede ser una compra cotidiana, para otras durante años fue una experiencia de frustración, incomodidad e incluso angustia.
- Encontrar ropa linda, moderna, cómoda y acorde a la edad no siempre fue una posibilidad para quienes usan talles grandes.
- La historia de XL Urban comenzó mucho antes del local.
En una entrevista con Mariana Rupp en el programa La Hora Dorada, Pilar Ferrer habló sobre el nacimiento de XL Urban, el emprendimiento que creó junto a su madre en Crespo para ofrecer indumentaria en talles grandes con diseño, comodidad y variedad. Desde una experiencia personal de frustración hasta una mirada crítica sobre la ley de talles en Argentina, Ferrer puso sobre la mesa una discusión que trasciende la moda: diversidad corporal, inclusión y acceso real a la ropa.
Lo que para muchas personas puede ser una compra cotidiana, para otras durante años fue una experiencia de frustración, incomodidad e incluso angustia. Encontrar ropa linda, moderna, cómoda y acorde a la edad no siempre fue una posibilidad para quienes usan talles grandes. Sobre esa realidad se construyó XL Urban, un local de indumentaria impulsado en Crespo por Pilar Ferrer y su madre, con una propuesta que busca romper con viejos estereotipos y ampliar el acceso a la moda sin condicionamientos.
En diálogo con Mariana Rupp en La Hora Dorada, Ferrer repasó cómo surgió el emprendimiento, habló sobre la relación entre la moda y la diversidad corporal, analizó la situación de la ley de talles en Argentina y explicó por qué todavía existe una deuda estructural en la industria textil. La historia de XL Urban comenzó mucho antes del local.
Pilar Ferrer explicó que el proyecto nació desde una experiencia íntima y compartida con su madre: la dificultad de conseguir ropa en talles grandes que además tuviera diseño, estilo y representara una propuesta pensada para distintas edades. “Nació de una frustración propia y de mamá también, de no poder conseguir ropa que te guste, que te entre y de tu edad”, contó. Durante su adolescencia, recordó, muchas veces debía usar ropa que no respondía a sus gustos personales porque la oferta era limitada.
“Yo cuando era adolescente tenía que usar ropa de mamá porque no conseguía realmente un lugar cómodo para ir y encontrar algo que me gustara”. Esa experiencia fue el punto de partida de una decisión que terminó transformándose en emprendimiento. Uno de los principales ejes de la entrevista fue desarmar una mirada todavía instalada en parte del mercado textil: la idea de que la ropa para talles grandes debe ser amplia, sin forma o poco atractiva. Ferrer fue clara al cuestionar esa lógica.
“Se cree que por ser plus size o un cuerpo no normativo tiene que ser un estilo carpa”. Desde XL Urban, explicó, el objetivo es justamente lo contrario: que las personas puedan vestirse con el estilo que desean, sin resignar diseño, comodidad o tendencia. La tienda trabaja con talles que van desde el 44 hasta el 70, priorizando especialmente la disponibilidad en curvas más amplias. La propuesta, sostuvo, se resume en una idea simple: “Vestirte sin límites”.
Más allá del comercio, Ferrer dejó ver el costado emocional que atraviesa su trabajo diario. Relató que muchas clientas llegan al local con una carga de frustración acumulada tras años de no encontrar ropa adecuada. Y también recordó escenas profundamente significativas. “Me ha pasado con clientas que llegaron llorando de frustración porque no encontraban nada, y también llorando de alegría al poder ponerse un jean”.
Para muchas personas, explicó, la posibilidad de elegir entre distintos cortes, colores o modelos sigue siendo algo poco habitual. “Siempre estaban acostumbradas a usar calzas o un solo tipo de pantalón”, contó. En ese punto, el local busca ampliar opciones y romper con la idea de que ciertos cuerpos deben limitarse a determinadas prendas.
Uno de los momentos centrales de la entrevista fue la conversación sobre la Ley 27.521, que creó el Sistema Único Normalizado de Identificación de Talles de Indumentaria (SUNITI), impulsado para adaptar la industria a la diversidad corporal argentina. Ferrer valoró la iniciativa como un paso importante, aunque planteó que su aplicación todavía no se refleja con claridad en el mercado. “La ley de talles está buena porque visibilizó una problemática preexistente. Pero estaría bueno que se aplique.
Yo no lo veo aplicado”. Según señaló, el problema no es solamente la falta de oferta, sino también la inconsistencia entre marcas. Una misma persona puede usar talles completamente distintos según el fabricante. “Podés ser un talle 5 en una marca, un 10 en otra y un 1 en otra. Eso no colabora con la dismorfía corporal”. Su planteo coincide con una discusión que especialistas y organizaciones vienen señalando hace años: la necesidad de una moldería más uniforme y parámetros claros.
Ferrer también remarcó que en XL Urban intentan trabajar más desde la moldería real que desde la etiqueta. La lógica es simple: no condicionar emocionalmente a las clientas por el número impreso en una prenda. “No se fija en la etiqueta, vos andá probando”, explicó. Incluso reconoció que, si fuera posible, eliminaría ese peso simbólico del talle como referencia emocional. La propuesta apunta a correr el foco del número y llevarlo hacia el calce, la comodidad y la elección personal.
En la entrevista también hubo espacio para la moda. Ferrer detalló las principales tendencias de la temporada otoño-invierno en XL Urban. Entre los colores que más presencia tendrán aparecen: En pantalones, explicó que la tienda ofrece variedad para distintos gustos y edades: Además, destacó que los modelos elastizados siguen siendo los más elegidos por su calce y comodidad. En abrigo, predominan: Otro aspecto que Ferrer destacó fue el vínculo cercano con sus clientas.
XL Urban construyó una identidad basada no sólo en la venta, sino también en la confianza, la escucha y la atención personalizada. Ubicado en Keller 656, en Crespo, el local se convirtió en un espacio de referencia para quienes buscan moda plus size con variedad y acompañamiento. Además, el emprendimiento sumó otra línea complementaria: Las Locas, dedicada a aromas, velas, difusores y productos de ambientación. La entrevista en La Hora Dorada dejó una reflexión que va más allá de un emprendimiento textil.
Pilar Ferrer puso en discusión algo mucho más profundo: cómo la ropa puede ser una herramienta de identidad, inclusión o exclusión. En un mercado donde todavía persisten diferencias entre marcas, escasa uniformidad y limitaciones reales para muchos cuerpos, experiencias como XL Urban buscan cubrir una necesidad concreta. Pero también abrir una conversación social. Porque, como resumió Ferrer, la ropa no debería poner límites. Y vestirse bien no debería depender del talle.
Delta