Claves
- El periodista Simón Volcoff, hincha del Celeste, contó cómo vivió la consagración del equipo cordobés.
- Una charla entre la pasión y analisis futbolero.
- Por Víctor Ludi Víctor Ludi/UNO Simón Volcoff con la camiseta del club de sus amores.
El periodista Simón Volcoff, hincha del Celeste, contó cómo vivió la consagración del equipo cordobés. Una charla entre la pasión y analisis futbolero. Por Víctor Ludi Víctor Ludi/UNO Simón Volcoff con la camiseta del club de sus amores. Ahora espera que salga el nuevo modelo, con la flamante estrella. La parte celeste de Córdoba sigue de fiesta tras la histórica consagración del Club Atlético Belgrano en el Torneo Apertura 2026.
Los Piratas viven eufóricos el momento más importante de sus 121 años de historia y, a pesar de la distancia, desde Paraná el destacado periodista Simón Volcoff no ocultó su alegría por la primera estrella de su club. Oriundo de la capital de la provincia mediterránea e hincha del conjunto de barrio Alberdi, el avezado comunicador radicado en Paraná y con más de 30 años de trayectoria, visitó la Redacción de UNO y compartió una charla futbolera. “No pude ir porque no conseguí entrada.
Belgrano tiene 70 mil socios y había sólo 25 localidades, así que tuve que quedarme en casa”, fueron sus primeras palabras de la charla y, luego, aseguró: “que es una alegría que va a perdurar para toda la vida, de esos momentos gratos que a uno le puede tocar vivir”. Simón y su hijo Ariel en uno de los encuentros del Pirata. —¿Fue la alegría más grande que te dio el fútbol? —Sí, sin dudas. Más allá que hubo otros momentos muy lindos, este fue el más importante en los 121 años de Belgrano.
Fue el primer título de Liga para un equipo indirectamente afiliado a la AFA, lo cual refleja las dificultades que tuvieron siempre los clubes del mal llamado interior del país. Por eso lo valoro tanto, más allá de la alegría que siento como hincha. Vengo del fútbol en el que los equipos de las provincias jugaban en su liga local y sus hinchas, además, seguían algún equipo de Buenos Aires, como en mi caso Boca.
Después, cuando Belgrano empezó a crecer en el fútbol nacional, me incliné por el equipo al que iba a ver a la cancha. —¿Pensabas que lo ibas a ver alguna vez a Belgrano campeón? —Cuando se conformó este plantel tuve un pálpito. Percibí que podía ser un equipo serio. —Los que te conocemos sabemos que sos una persona mesurada. ¿Mantuviste la calma durante el partido o se te salió la cadena? —Lo viví manteniendo la razonabilidad, aunque sí con muchos nervios.
Recuerdo que cuando River estaba en ventaja sentía la necesidad de pararme, como si fuera que eso iba a cambiar algo. Son las cosas que uno hace en esos momentos. —¿Cuando Belgrano estaba abajo en el marcador le tenías fe que podía revertirlo? —Tenía la sensación de que Belgrano debía definir los partidos en el tiempo reglamentario, por una cuestión del desgaste que arrastraban algunos jugadores.
Siempre pensé que Belgrano iba a buscar sorprender en algún momento del partido, presionar arriba para lograr la ventaja y manejar luego los hilos del partido. Así pasó en el clásico con Talleres, luego contra Unión y, a pesar de que le costó, contra Argentinos Juniors. Simón Volcoff con la camiseta del club de sus amores. Ahora espera que salga el nuevo modelo, con la flamante estrella. —¿Qué tuvo este Belgrano para ser campeón?
—Tuvo sentido de pertenencia y jerarquía individual en todas las líneas, que después comulgaron como equipo. Thiago Cardozo es un gran arquero; una pareja muy sólida con Leo Morales por un lado y, sobre todo, Lisandro López, que fue fundamental. En el mediocampo Adrián Sánchez y un (Santiago) Longo recuperado que pasó de ser suplente a volver a la titularidad. Lucas Passerini se fue recuperando y reconvirtiéndose de goleador, a una pieza importante para el equipo.
Ni que hablar del Chino Zelarayán, que podría estar en Europa tranquilamente y eligió Belgrano. Lo mismo que Emiliano Rigoni o el Mudo Vázquez, que demostraron que siguen teniendo tela para cortar. También fue clave el aporte del Uvita Fernández en los minutos finales. Y Zielinski, que otra vez supo llevar muy bien al grupo y trasmitió tranquilidad.
Uno con el transcurso del torneo se fue dando cuenta que había razones para pensar que era un equipo serio, competitivo y que podía pelear por llegar a una etapa definitiva. Arrancó muy bien, después tuvo una recaída y remontó al final de la Primera Fase. Y el ganarle el clásico a Talleres potenció al equipo. —¿Y ahora qué esperas con el Pirata? —Ahora estamos disfrutando y lo seguiremos haciendo.
Creo que el objetivo debe afianzar lo que ha hecho, pensando en que tiene una ventaja que es ya estar clasificado a la Copa Libertadores. Entonces se puede empezar a planificar desde ahora, con dos mercados de pases por delante. Hay tiempo para consolidar esto y jerarquizar más el plantel.
Delta