En 2017, con el respaldo político del entonces gobernador Gustavo Bordet, los diputados nacionales Juan José Bahillo y Mayda Cresto votaron a favor de la reforma previsional impulsada por Mauricio Macri. Años después, el propio Bordet reconoció públicamente que la Caja de Jubilaciones de Entre Ríos necesitaba una reforma para garantizar su sustentabilidad. Hoy, el peronismo provincial rechaza la iniciativa impulsada por Rogelio Frigerio.
El debate por la reforma previsional en Entre Ríos volvió a poner en evidencia una fuerte contradicción dentro del peronismo provincial.
Quienes hoy rechazan de manera terminante cualquier modificación del sistema previsional son los mismos dirigentes que, cuando eran gobierno, acompañaron reformas jubilatorias o admitían públicamente que el régimen previsional entrerriano era insostenible y necesitaba cambios.
El antecedente más claro se remonta a diciembre de 2017. En plena discusión de la reforma previsional impulsada por el entonces presidente Mauricio Macri, los diputados nacionales entrerrianos Juan José Bahillo y Mayda Cresto votaron a favor de la iniciativa, en línea con la posición política del entonces gobernador Gustavo Bordet, quien respaldaba el consenso fiscal alcanzado entre la Nación y las provincias.
La paradoja resulta aún más evidente al observar el presente. Bahillo, que en aquel momento levantó la mano para acompañar una reforma previsional nacional, hoy ocupa una banca como diputado provincial y forma parte del espacio político que rechaza la reforma impulsada por el gobernador Rogelio Frigerio.
Pero la contradicción no termina allí.
Durante su gestión, el propio Gustavo Bordet reconoció en reiteradas oportunidades que la Caja de Jubilaciones de Entre Ríos enfrentaba un problema estructural. En sus discursos de apertura de sesiones legislativas sostuvo que era necesario avanzar en una reforma que garantizara la sustentabilidad del sistema y advirtió que el creciente déficit previsional comprometía las finanzas provinciales y ponía en riesgo a las futuras generaciones si no se adoptaban medidas de fondo.
Es cierto que la reforma nacional de 2017 y la que hoy impulsa el Gobierno de Entre Ríos no son idénticas. Aquella modificó la fórmula de movilidad jubilatoria; la actual busca corregir el déficit del régimen previsional provincial. Sin embargo, el punto central de la discusión política no pasa por comparar ambos proyectos, sino por la coherencia de quienes ayer sostenían que era imprescindible reformar el sistema y hoy rechazan cualquier intento de hacerlo.
Desde el oficialismo provincial consideran que el cambio de postura del PJ responde más a una estrategia de oposición que a una diferencia de fondo. Recuerdan que cuando el peronismo gobernaba reconocía el problema, hablaba de la necesidad de una reforma y acompañaba cambios previsionales; hoy, desde la oposición, cuestiona la discusión que antes consideraba inevitable.
La pregunta que sobrevuela el debate es inevitable: ¿qué cambió en estos años? ¿La situación de la Caja de Jubilaciones o simplemente el lugar que ocupa el peronismo en el poder?
Delta