Dicen que cuando una fuerza política pierde el rumbo, los síntomas empiezan a aparecer en los lugares más insospechados. En Entre Ríos, el peronismo está dando señales inequívocas: uno de sus senadores quiere cazar ovnis con recursos del Estado, al ex gobernador le allanaron las pinturerías de su presunto testaferro, la sombra de las SIRAS sigue sobrevolando el horizonte judicial, y para coronarlo todo, Cristina Fernández de Kirchner ya mira la provincia con ojos de tutora disgustada y tiene candidata propia para 2027. Si hubiera vida inteligente en el cosmos, es probable que ya esté al tanto de la situación.
El senador del PJ-K que mira las estrellas
El senador peronista Víctor Sanzberro, representante del Departamento Victoria, presentó esta semana el proyecto de ley para crear el Programa Provincial de Registro de Fenómenos Anómalos (PRFA). La iniciativa propone que el Estado entrerriano reciba, analice y preserve reportes de objetos no identificados en el espacio aéreo, terrestre y en los cursos de agua. Todo esto, aclara el legislador con loable seriedad, "sin que implique la creación de estructuras burocráticas gravosas". Porque claro: una burocracia para registrar ovnis sería un exceso, pero el programa en sí es perfectamente razonable.
Sanzberro fundamentó la necesidad de la iniciativa en la "geografía particular" de Entre Ríos, con sus vastos ríos Paraná y Uruguay. Tal vez tenga razón: si alguna nave extraterrestre quisiera aterrizar discretamente en la Argentina sin que nadie la vea, Entre Ríos es el lugar indicado. Los entrerrianos ya están acostumbrados a que cosas inexplicables sucedan y nadie rinda cuentas. El proyecto fue remitido a la comisión de Educación, Ciencia y Tecnología, que preside otro peronista. La cadena de mando queda así perfectamente asegurada.
Bordet y las pinturerías misteriosas
Mientras el senador estudia el firmamento, la Justicia entrerriana sigue excavando en las finanzas terrenales del ex gobernador Gustavo Bordet. Esta semana, en el marco de la causa por presunto enriquecimiento ilícito, cuatro nuevos allanamientos sacudieron Concordia. El objetivo fueron dos sucursales de la firma "Colorshop" y el comercio "Super Color", junto a la mansión ubicada en el exclusivo barrio privado Altos de Zorraquín perteneciente al empresario Salvador Carubia, señalado como presunto testaferro del ex mandatario.
La policía se llevó celulares, notebooks y un pendrive. El dato más pintoresco: Carubia es sobrino del vocal del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, Daniel Omar Carubia. El peronismo entrerriano siempre supo que las mejores redes no se tejen solas.
Vale recordar que a principios de mayo ya habían allanado la casa de Bordet sobre calle Urquiza, su quinta y propiedades linderas. El ex gobernador, que hoy se desempeña como diputado nacional, asiste impávido a cada nuevo capítulo del expediente. Para él, aparentemente, la transparencia también es un fenómeno anómalo difícil de registrar.
Michel, las SIRAS y el Massa-verso
Y si los problemas judiciales del peronismo entrerriano parecen suficientes, hay que sumar la investigación que avanza sobre las SIRAS — el sistema de importaciones que durante el gobierno de Alberto Fernández permitió acceder a dólares oficiales a empresas amigas mientras el resto de la economía se ahogaba. En ese esquema, el nombre de Guillermo Michel, ex director de Aduanas y hombre de máxima confianza de Sergio Massa, aparece como uno de los articuladores centrales.
Michel es entrerriano. Lo que comenzó como un aparente tecnicismo aduanero fue mutando en una investigación sobre el reparto discrecional de un bien escaso — las divisas — entre los socios del poder. El peronismo que decía defender a los trabajadores construyó, pacientemente, un mecanismo para que los dólares fueran para los amigos. Una política económica con lista de invitados.
La jefa está enojada, y ya tiene candidata
Como si el panorama judicial no fuera suficiente, el peronismo entrerriano tiene un problema adicional que se cocina puertas adentro: Cristina Fernández de Kirchner está furiosa con la conducción local. En el entorno de la expresidenta circula con insistencia la narrativa de que tanto Guillermo Michel como el senador nacional Adán Bahl la traicionaron — que construyeron su armado legislativo para las elecciones de 2025 sin consultarla, que se movieron en la órbita del massismo federal ignorando deliberadamente al Instituto Patria, y que eligieron el camino de la autonomía justo cuando ella más necesitaba mostrar músculo territorial.
La respuesta de Cristina, fiel a su estilo, no es el diálogo ni la negociación: es la candidatura propia. En ese marco, el nombre que suena con fuerza para representar al cristinismo en la disputa por la gobernación de 2027 es el de Carolina Gaillard, ex diputada nacional kirchnerista que ya en octubre de 2025 declaró sin rodeos que ser candidata a gobernadora es "su sueño". Gaillard se referencia explícitamente en Cristina, Axel Kicillof y Juan Grabois, compitió en las legislativas fuera del PJ oficial — precisamente porque Bahl y Michel la dejaron afuera del armado — y viene construyendo un perfil de oposición interna con impronta progresista y feminista.
El cuadro completo es bastante elocuente: la expresidenta que en noviembre de 2024 recibió calurosamente a Bordet y Michel en el Instituto Patria para hablar de unidad hoy los considera parte del problema. En el peronismo entrerriano, las lealtades tienen la durabilidad de un acuerdo de precios durante la gestión de Massa.
El mapa completo
Tomados en conjunto, los capítulos dibujan un retrato bastante nítido. El peronismo entrerriano gobernó la provincia durante décadas. Dejó un ex gobernador, Sergio Urribarri, con ocho años de gestión encima y una condena por corrupción firme. Dejó a su sucesor, Gustavo Bordet, con presuntos testaferros en las pinturerías y allanamientos en cadena. Dejó un sistema nacional de distribución de divisas en el que sus cuadros jugaron roles centrales. Dejó una interna que Cristina arbitra a su manera desde Buenos Aires. Y como contribución legislativa más reciente, un proyecto para cazar platillos voladores con fondos públicos.
Dos gobernadores peronistas consecutivos: uno condenado, el otro investigado. La continuidad, al menos en ese rubro, es impecable.
La pregunta que flota — como una nave no identificada sobre el delta del Paraná — es si alguien en esa fuerza política tiene capacidad de mirar hacia adentro con la misma seriedad con que el senador Sanzberro mira hacia el cielo. Por ahora, la evidencia sugiere que no.
Que los entrerrianos puedan reportar avistamientos anómalos sin temor a la ridiculización, decía el proyecto. Ojalá algún día puedan decir lo mismo de sus dirigentes.
Delta